La decisión de la Comisión Europea, hecha pública a última hora de la tarde de ayer miércoles 20 de diciembre, respecto a las repercusiones, que en las compañías aéreas pueda tener una salida de Reino Unido de la UE sin acuerdo, estaban previstas, según fuentes del sector. No por ello, la advertencia -detrás está el posible escenario real en unos 100 días- de las autoridades comunitarias deja de ser un mazazo para las empresas afectadas.
La Comisión, en sus planes de contingencia en caso de un Brexit sin acuerdo, tiene un apartado específico para las aerolíneas, que supone la revocación de permisos y licencias de vuelo para determinados trayectos. Lo que equivale que no podrían realizar, como hasta ahora, vuelos domésticos dentro de la UE o conexiones con escala en Europa, las compañías que no tengan propiedad y control comunitario. En este apartado estaría IAG y, por tanto, Iberia.
Si bien para evitar el caos, dentro de los sectores a los que se les extenderá permisos las licencias -en este área afectan a los pilotos- está el aéreo, aunque no para todas las rutas. Una solución que no es tal, pero que podría permitir a las compañías materializar transacciones que modifiquen la composición de la propiedad de su capital, es decir, cumplir con los requisitos para volar sin trabas. Si las condiciones fijadas no se cumplen, las empresas no volverán a contar con licencias operativas. La Comisiónse defiende, señalando que las compañías son conscientes desde el primer minuto de la situación en la que podría verse inmersas.
En este contexto, empresas como Ryanair, que pese a su origen irlandés tiene una fuerte presencia de capital británico, o easyJet están dispuestas a tomar medidas, que en el caso de esta última aerolínea ya se está desarrollando, como la creación de una sociedad en la UE que se convertiría en la matriz del grupo.
La posición, que no es una mera amenaza, tendría una fuerte repercusión en el grupo IAG, del que forma parte la antigua British Airways, Iberia Vueling y Aer Lingus (de origen irlandés).
IAG nació de la fusión de British Airways e Iberia (que se mantienen como marca). BA e Iberia firmaron el acuerdo de fusión en 2010, que supuso la creación de la segunda mayor aerolínea en Europa por pasajeros. El canje de acciones pactado daba el 55% del capital a los antiguos accionistas de BA y el 45%, a los de Iberia.
Reparto que ahora conlleva que Iberia pueda ser considerada una compañía de mayoría británica, y que implicaría que no podría volar dentro de España o de la Península a Canaria o Baleares. Una perspectiva inimaginable no hace mucho tiempo, pero que pude ser realidad. La aerolínea cuenta con el apoyo del Gobierno que apelará no sólo su origen sino también al papel que representa en las comunicaciones en España.
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