Por quinto año consecutivo, el Rey Felipe VI se dirigió a los españoles en el tradicional discuro de Navidad de la Corona, para felicitar las fiestas de Navidad y con los mejores deseos para 2019. El discurso de Don Felipe tuvo dos ejes principales. Una primera parte dedicada a los jóvenes y la segunda a destacar los principios que han regido a España desde la restauración de la democracia, entre los que destacó la convencia.
Su llamamiento a asegurar la convivencia, a la que ha considerado «el mayor patrimonio» de los españoles, vino acompañado por su advertencia de que ésta es «siempre frágil», al tiempo que dijo que mantenerla «exige respeto a la Constitución». Nuevamente la Constitución fue un motivo destacado de su discurso, porque según aseguró «no es una realidad inerte, sino una realidad viva que ampara, protege y tutela los derechos y libertades».
No en vano, este mismo mes se acaba de celebrar el 40 aniversario de la Constitución, de la que explicó los valores que la inspiraron: «el valor de trabajar juntos y unidos pensando en nuestro país y en su futuro; fue la voluntad de los españoles de entenderse y la de los líderes políticos, económicos y sociales de llegar a acuerdos, a pesar de estar muy distanciados por sus ideas y sentimientos.
En esta ocasión, el jefe del Estado no mencionó directamente Cataluña, pero de sus palabras se desprendía que hacía referencia a la situación que está viviendo la comunidad catalana. De ahí su insistencia en afirmar que «la convivencia «es incompatible con el rencor y el resentimiento porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia», y advirtió de que «la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y dificultades».
En 2017, el rey pronunció su discurso solo tres días después de las elecciones en Cataluña y cuando aún no habían pasado tres meses del 1-O.
«Deuda pendiente»
Junto a estos principios, también destacó los objetivos: la democracia y la libertad en España; definir unas reglas comunes que garantizaran nuestra convivencia. Y lo lograron. De ese éxito nos hemos beneficiado las siguientes generaciones; y lo que debemos hacer hoy es todo lo que esté en nuestras manos para que esos principios no se pierdan ni se olviden. En este punto se dirigió expresamente a los jóvenes con quien -afirmó el Rey- «la sociedad tiene una deuda».
Fue a los jóvenes a quienes explicó también que en la convivencia como «la obra más valiosa» de la democracia española y también como «el mejor legado» para las generaciones más jóvenes. «Debemos evitar que se deteriore o se erosione; debemos defenderla, cuidarla, protegerla; y hacerlo con responsabilidad y convicción», ha dicho, recordando que así ha sido posible «durante estos últimos cuarenta años de libertad» porque los españoles han creído en sí mismos y en sus «propias fuerzas».
La convivencia, ha continuado, se basa «en el respeto a las personas, a las ideas y a los derechos de los demás», requiere reforzar los vínculos que unen y deben seguir uniendo a los españoles, y además es «incompatible con el rencor y el resentimiento». «Estas actitudes forman parte de nuestra peor historia y no debemos permitir que renazcan», ha dicho, para recalcar que, en convivencia, «la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y las dificultades».
Sus primeras palabras estuvieron dedicadas a quienes viven «una situación difícil por razones personales, económicas y sociales», al tiempo que aprovechó para expresar su «repulsa y enérgica condena» contra la violencia machista». Y tras sus las mencioadas referencias a la convivencia, empezó a hablar del «presente y también en el futuro» de los jóvenes.
«España tiene cimientos sólidos»
Tras destacar el «éxito» de la Transición del que se han beneficiado las generaciones posteriores, hizo un llamamiento a hacer todo lo posible «para que esos principios no se pierdan ni se olviden, para que las reglas que son de todos sean respetadas por todos», porque será la forma de asegurar a los jóvenes «con mayor garantía, nuevas décadas de progreso y avance». España, ha dicho, es hoy una «democracia asentada» y por eso es «imprescindible» asegurar la convivencia «en todo momento».
«Todos los proyectos necesitan unos cimientos sólidos, y la España de hoy los tiene, porque están hechos de una voluntad decidida de concordia, de paz y de entendimiento», ha subrayado.
El Rey también ha aconsejado «valorar con orgullo» lo construido entre todos y a confiar en lo que se puede hacer en el futuro «alejando el desencanto y el pesimismo», siendo conscientes de «la nueva realidad» del siglo XXI y siendo capaces de «alcanzar consensos cívicos y sociales que aseguren el gran proyecto de modernización de España».
Con todo, el jefe del Estado ha pedido hacer a los jóvenes «partícipes» del periodo de la Transición, porque es el que permite entender cómo y por qué España «ha conseguido el cambio más radical de su historia». «Yo creo que eso es necesario, sí; pero también ha pasado a la primera persona para dirigirse a un juventud con quien, ha opinado, la sociedad tiene «una deuda pendiente»: «Somos responsables de su futuro y las circunstancias de hoy en día no son, ni mucho menos, las más fáciles».
«Tenéis problemas serios»
«Queréis vivir y convivir, pero tenéis problemas serios», ha reconocido el Rey, tras remarcar que la sociedad actual suma tanto «interrogantes» como «oportunidades» y que los jóvenes tienen talento, creen en la paz, se sienten europeos y son solidarios. «Os tenemos que ayudar», ha dicho, tanto a quienes necesitan una mejor formación como a quienes tienen un trabajo que no responde a sus expectativas, para que puedan «construir un proyecto de vida personal y profesional, con un trabajo y un salario dignos», un lugar adecuado donde vivir y, si lo desean, formar una familia y poder conciliar la vida personal con la familiar.
Así, ha situado como responsabilidad de toda la sociedad contribuir a que toda esa capacidad y energía «venzan a las dificultades» y «seguir construyendo día a día un país mejor, más creativo, más dinámico, y siempre en vanguardia». «Una España más cohesionada socialmente y más comprometida con la igualdad real entre hombres y mujeres», ha remachado.
Y ha finalizado su mensaje haciendo un llamamiento a todos a actuar «por el bien común», haciendo cada uno lo que le corresponde, «animando a quien lo precisa, sin que nadie quede atrás». «Sumando todas nuestras fuerzas en el deseo de una España siempre mejor, porque los españoles lo merecemos», ha concluido. A continuación felicitó la Navidad en todas las lenguas oficiales.
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