Quién es doña Manolita, la duquesa lotera

03/01/2019

Carmen Duerto.

Faltaban dos minutos para las doce de la mañana del 22 de diciembre del año pasado cuando saltaba el Gordo de Navidad, 4 millones de euros a la serie y como no, Doña Manolita cerraba 2017 haciendo nuevos millonarios y en 2018 las colas de compradores consiguieron agotar los décimos puestos a la venta en sus ventanillas. Posiblemente es la administración de loterías que, desde 1904 que abrió sus puertas en Madrid, más millones ha repartido en la historia de la Lotería de Navidad, con casi 80 premios gordos. En 1951 moría sin hijos, a los 72 años, Manuela de Pablo “Doña Manolita”. Su hermana Carmen la hereda pero, dado que la Ley de Administraciones de Lotería en aquella fecha se regían por una ley discriminatoria para los hombres, los despachos sólo pueden pasar de madres a hijas y, si no las hubiera, a los hijos pero estos no podían pasarla. Al morir Carmen sin descendencia femenina, la administración pasa a su hijo y este pone a la venta la administración 67, más conocida como la de doña Manolita. El antiguo negocio de la sombrerera de la reina, es comprado por la duquesa de Montealegre y Dama del Cuerpo de la Nobleza del principado de Asturias, María Dolores Bermúdez de Castro que se convierte en doña Manolita, la duquesa lotera, durante cuarenta años. María Dolores es la mejor amiga de Carmen Franco y curiosamente los condes de Barcelona ejercieron de padrinos de su primer matrimonio con Juan Bautista Castillejo del que nacieron tres hijos; Juan Luis, conde de Cabrillas, actual responsable de la doña Manolita, Isidro, duque de Montealegre e Inmaculada, condesa de Villa Amena de Cozbíjar. Con el cambio de siglo, María Dolores se casa por segunda vez y le deja el negocio a su hijo mayor, el conde de Cabrillas. Ha llegado a los 93 años con una energía que la lleva a seguir haciendo planes sin reparar en el calendario “voy con bastón porque tuve un accidente de coche, si hubiera conducido yo, no nos habría pasado nada”. Genio y figura.

¿Quién era doña Manolita?

Doña Manolita era una sombrerera de la reina que consigue una lotería y a su hermana Carmen, le consigue otra. Luego doña Manolita se casa con un picador de la plaza de toros de Las Ventas, que también abrió una lotería que se llamaba El Gato Negro, pero no les fue muy bien el matrimonio y se separaron. Cada uno se queda con su administración y cuando ella muere sin hijos que la hereden, pasa a su hermana que solo tiene un varón que era funcionario y la ley no les permite ser loteros. De ahí que ese sobrino de doña Manolita la ponga en venta y yo se la compre.

¿Cuándo la compró?

En el cincuenta y ocho o en los sesenta alguien me dijo que ese señor, el sobrino de doña Manolita, la vendía. Le puso un precio y se lo pagué. No te diré cuánto pero sí que fue mucho lo que pedía. Se la compré y la llevé yo, sin mi marido. Doña Manolita era un negocio mío que llevaba yo.

¿Usted era la duquesa lotera?

Sí, pero hay mucha gente importante. Yo la compré porque me pareció muy buen negocio y la llevé muchísimos años, en esa época muchas señoras tenían loterías. Yo la dirigía y tenía muchas reventas, ahora es mucho más grande con las máquinas se han multiplicado las ventas, cuando yo la llevaba era más pequeño el negocio.

¿Y quién es ahora doña Manolita?

Mi hijo mayor, Juan Luis. Se la dejé a él y la lleva muy bien porque también vende mucho con todas esas maquinas y cosas modernas que se llevan ahora y que yo no entiendo nada. Se la dejé a él cuando me volví a casar con mi segundo marido, Juan Cremades. Como las leyes en España son así, al casarme perdí el título de duquesa de Montealegre, que ahora lleva mi segundo hijo y dejé la lotería porque mi marido era un señor con un patrimonio que nos obligaba a viajar y a vivir en el extranjero, así que se la dejé al mayor.

¿Dejó de ser doña Manolita porque no lo necesitaba o por cuidar su nuevo matrimonio?

Es que él tenía muchas cosas en Estados Unidos y la lotera no puede salir sin permiso fuera de España porque yo puedo firmar un cheque del dinero que te dé la gana y tampoco podíamos ir a un casino, así era antiguamente no sé ahora. Date cuenta que manejaba dinero del Estado. Yo tenía una comisión sobre lo que vendía nada más pero manejaba mucho dinero y las cuentas se las tenía que dar al Estado.

¿Por qué tienen tanto éxito?

Porque damos muchos premios, lógicamente cuanto más vendes más premios das, eso es así. La primera doña Manolita también daba premios y tenía su fama. Hubo una época en la que pagábamos nosotros directamente los premios y tenía hasta un despacho en el banco de la cantidad de dinero que repartía.

¿Alguna vez le tocó el gordo?

El premio gordo nunca, premios pequeños y algún reintegro, sí. Han sido muchos años conociendo a la gente y algunos venían a pedirme influencia para que les tocara como si yo tuviera ese poder. Yo creo que la suerte viene marcada y si la tienes la tienes y si no ya te pongas las ristras de ajos y los amuletos que quieras, que no la tienes.

¿A usted le gusta jugar?

Sí, a las cartas. Me gusta mi partida de gin rummy que se me da muy bien. No me ha ido mal de suerte pero ahora estoy muy tranquila que tengo 93 años.

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