Vox, ¿una vacuna?

15/01/2019

Josep M. Orta.

Si algo hay que agradecer a Vox es que no engañe. Su ideología (para muchos odiosa) no pretende edulcorarla de cara a abrirse a un electorado más amplio en los próximas elecciones, mientras que sus socios parece que cada vez están dispuestos a travestirse para acercarse a su radicalismo.

Es de suponer que los cuatrocientos mil votantes que tuvieron en Andalucía no se sienten defraudados por el uso que se ha hecho de sus votos. Cumplen con lo que los prometieron.

También hay que destacar que muchos partidos e instituciones les han facilitado un protagonismo inaudito y que ellos lo han sabido aprovechar. De propina, durante la larga precampaña de las elecciones europeas, municipales y de muchas autonómicas tendrán un altavoz gratuito con su participación como acusación en el procés contra los independentistas catalanes.

Su presencia en el mundo mediático en algunos momentos parece que solo hay dos partidos: Vox y todos los demás. Gracias a ello los futuros votantes no podrán aducir que no estaban informados de lo que pretende este partido de extrema derecha en caso de obtener el favor del electorado.

Muchas voces se han levantado escandalizados por la irrupción de Vox en el mapa político español e incluso algunos reclamaban hacer un cordón sanitario para aislarlos en los lugares donde tienen o tendrán representación- Es tan verdad que este partido asusta a muchos como que sus socios en el Parlamento andaluz se van acercando a sus planteamientos, unos dándoles besos en la boca y otros disimulando el ósculo en la mejilla.

Todas las encuestas dan que el momento de gloria de Vox se extenderá en los próximos comicios, pero uno tiene la esperanza que precisamente sean los planteamientos que hace Vox los que sirven de vacuna a muchos ciudadanos para no votarlos.

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