Seguimos pensando que es poco probable que el Brexit se cierre sin ningún tipo de acuerdo, por lo que estamos neutrales en la libra y cortos en gilts.
La contundente derrota de Theresa May ante el Parlamento británico no ha sorprendido a nadie. No hay más que ver cómo han reaccionado los mercados de divisas, donde la libra había fluctuado entre poco y nada en los dos días previos: aunque se apreció ligeramente tras el resultado de la votación, se mantuvo en los rangos recientes.
Antes de enfrentarse a una votación verdaderamente relevante, el Reino Unido vivirá hoy otra sesión parlamentaria insustancial durante la que la primera ministra británica será objeto de una moción de censura. Si la supera, será bueno para la libra y quizás ligeramente positivo para los gilts, de ahí que la divisa rebotase tras la caída registrada inicialmente.
En nuestra opinión, la libra está infravalorada y los posibles resultados podrían considerarse mixtos, lo que nos ha llevado a adoptar un posicionamiento neutral con respecto a la moneda británica.
La oferta de May de consultar con un grupo más amplio de parlamentarios podría resultar positiva y lograr una versión suavizada del Brexit que volviese a respaldar la libra. No obstante, puede que el mercado exagere la posibilidad de que se alcance un consenso suficiente antes de que venzan las diversas fechas límite. Parece inevitable que el Reino Unido tendrá que solicitar una ampliación del Artículo 50 que le permita evitar una salida caótica. Los mercados llevan varias semanas barajando la posibilidad de que el Brexit se retrase, por lo que no deberían verse muy afectados. Entretanto, la economía británica seguirá atrapada en el carril lento, al menos hasta que empiece a aclararse la situación.
A corto plazo, esperamos que la curva de tipos gane algo de inclinación porque cualquier subida de los tipos de interés se pospondrá de momento mientras que la incertidumbre reinante conllevará un aumento de las primas de riesgo del tramo a largo plazo.
Por otra parte, la desaceleración de la economía europea y los persistentes problemas políticos a los que se enfrentan Francia e Italia podrían generar dudas sobre el euro y respaldar la demanda de bunds alemanes. Hemos diversificado nuestra asignación a divisas europeas, del euro a otras «monedas refugio» como el franco suizo o la corona noruega.
Howard Cunningham, gestor de renta fija de Newton (grupo BNY Mellon)
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