Julen, el niño de todos

26/01/2019

Maite Vázquez del Río.

Han sido 13 días de horror mezclados con esperanza e impotencia, mientras de todas partes se enviaba ayuda a Totalán, la localidad malagueña de la que muy pocos habían oido hablar hasta ese domingo maldito del 13 de enero. Julen se convirtió en una parte de nuestra vida, por su edad de dos años, por la forma en que había desaparecido, por la longitud del pozo donde cayó, por la imposibilidad de llegar hasta él, por las lágrimas inconsolables de su padre o porque lo que se estaba haciendo nos parecía poco -pese a ser mucho- cuando íbamos viendo pasar los días sin saber de Julen. Julen seconvirtió en el niño de todos.

Imaginábamos cómo caía, mientras llegó a rozar los dedos de su padre, veíamos la oscuridad y su miedo, sentíamos como propio el vértigo de la caída metro a metro; maldecíamos lo complicado del terreno, aplaudiámos los avances de los equipos de rescate y temblaba nuestra esperanza con cada contratiempo, y hubo unos cuantos, en ese camino a ciegas de llegar hasta Julen.

En esta búsqueda incansable la ayuda ha llegado de todas partes. Es en este tipo de sucesos cuando las siglas de los partidos y la ideología poco importa. Lo importante era localizar a Julen. La maquinaria que estuvo trabajando sin parar las 24 horas y que removió 85.000 toneladas de tierra eran 12 potentes excavadoras; los tubos para encamisar la perforación paralela procedían de Murcia (Totana); a ello habría que sumar un equipo de más de 300 expertos en obra pública, voluntarios y psicólogos. En total, participaron 10 administraciones públicas y unas 30 empresas privadas.

Sabíamos de algunos casos en que se habían recuperado vivas apersonas atrapadas en cuevas, pero es que Julen estaba solo y sólo tenía 2 años y la dificultad de acceso era máxima y titánica. Mineros de Asturias, equipos de rescate de varias comunidades, los ingenieros y expertos, los propios vecinos que ayudaban en lo que podían aunque fuera dar de comer a todos los que estaban trabajando con el mismo objetivo: encontrar a Julen. Solo en ese estado no existen patrias ni regiones. La solidaridad es la única bandera y en eso, debemos destacarlo porque lo somos, los españoles somos de los primeros.

Descansa en paz, Julen. Nosotros nos quedamos con la pena, llanto y tristeza de tus padres. El mismo sentimiento que ahora nos embarga.

 

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