En 1978 entre ruido de sables y rumores de reuniones en el cuarto de banderas de los cuarteles los españoles que entonces tenían más de 18 años (y que hoy tendrían 59) votaron una Constitución sacralizada por algunos.
Ello permitió una transición que en su día fue calificada de ejemplar y que ahora está más que cuestionada. Para muchos fue una Constitución-trampa, prácticamente imposible de modificar- y que si en su día significó un avance hoy se ha convertido en la madre de no pocos problemas con unas interpretaciones de su contenido por parte del Tribunal Constitucional más que retorcidas.
Muchos partidos hablan de la bondad de este texto sin atreverse seriamente en abrir el melón constitucional para reformarla (otras cosas son las declaraciones), pero todos los que han mandado, cuando lo hacen, cierran filas en defensa del actual texto.
Durante el franquismo se hablaba del divorcio entre el país real y el país oficial y esta desavenencia pemanece bien viva en la sociedad actual. La pregunta que nadie se hace es si hoy se sometiera a votación por parte del pueblo español el texto constitucional los españoles le volverían a dar el sí» que en su día dieron sus abuelos o sus padres).
Es evidente que nadie se atreverá a realizar una propuesta similar por que el resultado es más que previsible. La actual Carta Magna no convence ni a unos ni a otros y además aporta más problemas que soluciones, pero el gran problema es que estamos prisioneros de ella por que con la actual geografía política es prácticamente imposible modificarla.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.