El líder de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo, ha criticado hoy la falta de voluntad en el Gobierno para derogar los aspectos centrales de la reforma laboral de 2012. Por su parte, el otro gran sindicato, UGT, señaló a las fuerzas políticas en el Congreso a cumplir sus “compromisos” para derogar la normativa de trabajo y advirtió de una posible “respuesta” por parte de los sindicatos si finalmente se frustra la derogación, avisó el líder de UGT, Pepe Álvarez.
Las advertencias y reproches de los sindicalistas llegan horas antes de que el ministerio de Trabajo reúna este martes en la mesa de Empleo del diálogo social a empresarios y sindicatos. Y cuando cada minuto parece decisivo antes de que el próximo viernes, el Ejecutivo de Pedro Sánchez desvele si aprobará o no un real decreto ley que transforme importantes aspectos de la normativa laboral española.
Hoy el líder de Comisiones Obreras (CCOO) fue muy claro al expresar sus dudas sobre el verdadero afán del Ejecutivo en los minutos finales de este partido. Unai Sordo, si el otro día lamentaba las palabras de Sánchez, dejando ver que los cambios laborales se abordarán la próxima legislatura – y que forman parte, por tanto, de su programa electoral–, hoy el líder sindical criticaba la escasa actividad desplegada por los socialistas a la hora de buscar apoyos a una posible convalidación de ese real decreto ley.
“Lo que más nos preocupa es que, en lugar de estar más pendientes de conseguir apoyos, se esté pensando más en quién tiene la culpa de que no salgan adelante los cambios en la reforma laboral”, afirmó.
CEOE da por hecha la aprobación
En el lado empresarial, en cambio, parecen poner la venda antes de la herida. Descartado el apoyo de CEOE, y más en el momento presente, cuando, en el umbral de la campaña electoral, se evalúa cada paso de Sánchez como electoralista, el líder de los empresarios Antonio Garamendi se dedicó en Andalucía a ofrecer razones para rechazar un real decreto ley, cuya aprobación los empresarios dan por hecha, según algunas voces.
Según estas fuentes, CEOE considera que el Ejecutivo aprobará su real decreto este viernes, pero le preocupa que el afán de Sánchez por cazar el voto de izquierdas le lleve a inflar la norma con tal variedad de medidas que al final se configure como una de las famosas leyes ómnibus, que legislan sobre un gran repertorio de asuntos.
En este sentido, Garamendi ofreció razones para rechazar un posible real decreto ómnibus, que podría incluir medidas que gozan de aceptación social, como la recuperación del subsidio para mayores de 52 años, con otros elementos más técnicos, sobre los cuales la mayoría no tenga una opinión formada, como las leyes que gobiernan la negociación colectiva, pero que tienen una gran trascendencia para los empresarios.
Por eso Garamendi criticó directamente una posible norma ‘escoba’ que recoja desde medidas pactadas con Unidos Podemos, en el pacto presupuestario, como el registro de jornada o la homologación en derechos para las subcontratas, con otras menos populares, pero que constituyen el abecé a la hora de negociar un convenio colectivo, como la prórroga automática e indefinida de los convenios colectivos – la llamada ultraactividad – o la prevalencia del convenio de sector sobre el de empresa; auténticas claves de bóveda de la reforma laboral de Báñez en 2012.
Por si acaso, Garamendi aumentó su presión sobre el Ejecutivo al reprocharle que recurra a la figura del real decreto ley para asuntos que “no son urgentes”, tal y como demanda la Constitución.
Mientras tanto, el jefe de CEOE se aplicó en desacreditar una norma, que es, dijo, un “contrato de adhesión”, pues al tramitarse como real decreto ley, y sin que quede tiempo para su tramitación como proyecto de ley, obliga a los partidos que convaliden la norma a aceptar esta sin mover una coma, es decir, en su integridad.
Habrá “respuesta” sindical
En esta línea, si la partida se juega ahora realmente en el Parlamento, como parece, el líder de UGT, Pepe Álvarez, fue claro hoy al lanzar sus advertencias. “Somos plenamente conscientes de que no es tanto un pulso con el Ejecutivo, sino una demanda a los partidos que dieron soporte al Gobierno, que tienen que cumplir”, dijo en clara alusión a PDeCat, PNV y Unidos Podemos, que apoyaron a Sánchez en la moción de censura a Rajoy.
“Si no nos satisface lo que mañana pone sobre la mesa del Gobierno en la mesa de diálogo social, debatiremos con CCOO la respuesta a dar”, advirtió; tras recalcar las prioridades de su sindicato: ultraactividad, control horario, prevalencia del convenio de sector y recuperación del subsidio para mayores de 52 años, dijo en una entrevista en Radio Nacional.
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