Los costes de la ciberseguridad para las empresas han aumentado de forma exponencial. La popularización de herramientas y servicios de ‘hacking’ antes accesible a unos pocos hace que prácticamente cualquier persona pueda realizar ciberataques, atraído por el reclamo del beneficio económico y su facilidad. Esta situación se agrava por la falta de profesionales cualificados en ciberseguridad, que hace que las empresas estén expuestas a más riesgos pues su capacidad de control y respuesta es limitada, avisa The Valley Talent.
Adolfo Hernández, subdirector y cofundador de Thiber, un centro de investigación especializado en la protección del ciberespacio, señala que uno de los principales retos de las empresas para poder abarcar las amenazas de ciberseguridad es ser capaces de identificar, atraer y retener al talento profesional. España es una potencia de talento especializado en este área.
Según un estudio del consorcio internacional de Certificación de Seguridad de Sistemas de Información ISC, Europa necesita 350.000 expertos en ciberseguridad: no solo ingenieros, también politólogos y criminólogos que ayuden a entender la motivación, el modelo económico y los perfiles tras los ciberataques.
La relación entre el profesional de ciberseguridad y el ciber atacante es claramente asimétrica, advierte Adolfo Hernández. El encargado de proteger a una empresa de amenazas se encuentra en su día a día con diversas tareas que van más allá de los ciberataques, entre las que se mencionan lidiar con el departamento de auditoría, o funciones de cumplimiento normativo. Y trabaja con presupuestos limitados, escasez de talento especializado, y una falta de sensibilización corporativa sobre su labor.
Mientras, el atacante solo debe encontrar una vulnerabilidad para atacar y ser efectivo. Por eso, The Valley Talent considera fundamental que las empresas tengan la capacidad de identificar al talento cualificado e integrarle en sus estructuras corporativas, para así poder tener un mayor margen de respuesta ante ciberataques. Aquellas empresas que cuenten con los mejores recursos tecnológicos y humanos desarrollarán cibercapacidades para afrontar con garantías el reto digital.
Problema de confianza
Los ciberataques suponen no solo la actividad criminal que más crece sino que, además, se ha convertido en un problema de confianza en el mercado digital. Adolfo Hernández subraya que la ciberseguridad se ha transformado en un factor imprescindible para medir la confianza de una empresa, ya que un ciberataque va más allá de ser un problema económico, y se puede convertir en un problema reputacional grave.
La hiperconectividad y el auge del Internet de las cosas hace que un ciberataque no afecte solo a un dispositivo, sino que puede tener repercusión en móviles, Smart TV, vehículos conectados, cámaras de seguridad y muchos otros. En 2019, la población digital ha ascendido a más de 7.000 millones de usuarios, de los cuales más de 3.200 millones son activos en Internet. Además, existen millones de objetos conectados a través del Internet de las cosas.
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