Menos palabras y más acción

15/03/2019

Maite Vázquez del Río.

Millones de jóvenes de todo el mundo, de más de 1.600 ciudades de 100 países han dicho ¡basta ya! Están hartos de que los políticos de turno llenen sus promesas y sus discursos de lo que van a hacer para frenar el deterioro climático que está sufriendo el planeta sin que realmente hagan nada. Ni siquiera los miembros de la ONU logran ponerse de acuerdo cuando el interés económico prima sobre el bienestar de la población.

Las grandes industrias, los países que están a la cabeza de la economía mundial con Estados Unidos y China a la cabeza no están haciendo nada. No les importa y algunos dirigentes políticos como Donald Trump niegan la mayor y aseguran que el cambio climático no existe.

Por este estos «Fridays for climate», el movimiento inspirado en una joven sueca de 16 años, Greta Thunberg, se ha hecho oir este viernes en todo el planeta. Jóvenes de todo el mundo se han puesto de acuerdo, en una especie de 15-M del clima, para exigir medidas urgentes que frenen el calentamiento global. Los políticos no pueden olvidar que muchos de esos jóvenes ya votan y, los que no, lo harán dentro de muy poco. Si es por el voto por el que se mueven, que lo tengan en cuenta.

La joven Thunberg ha afirmado a las puertas del Parlamento europeo que la humanidad se enfrenta a una crisis «existencial». Se trata del futuro de las nuevas generaciones, que con la crisis iniciada en 2007 las dejó hipotecadas, que en muchos países no se sabe cómo podrán tener una pensión, pero que además les vamos a dejar un planeta caótico, lleno de catástrofes y a punto de la extinción, porque como recalcó la activista sueca «es la mayor crisis que ha enfrentado nunca la humanidad».

La mayoría de los políticos, incluso Trump aunque lo niego, no pueden negar las evidencias de cómo el clima está cambiando en el planeta y los desastres naturales que se están produciendo como consecuencia de estos cambios. Parece que prefieren seguir ignorantes y dejar que los intereses económicos vuelvan a salir con la suya: no hacer nada para que a ellos les siga yendo bien.

Los jóvenes que se han manifestado este viernes han plantado cara a todos los políticos, con independencia de la ideología que representen. Ya no les vale que en la Cuarta Asamblea de Medio Ambiente de la ONU, donde se reconoce que el cambio climático se está produciendo, sigan sin ponerse de acuerdo, y sean incapaces de redactar un texto con medidas consensuadas por todos los países. No vale hacer nada, pese a todas las palabras que dedican al problema.

En cada país la concienciación de los jóvenes ha sido dispar, aunque coincidente. En Alemania, sin ir más lejos, más de 300.000 jóvenes de 230 ciudades se han dejado oir exigiendo a Angela Merkel que marque unos objetivos más ambiciosos de los que ahora se manejas en la UE. Saben a Merkel la escuchan en todo el planeta. Más que su apoyo al movimiento estudiantil piden a alguien que actúe en el Parlamento. Será por eso que en Bruselas los jóvenes han advertido que «no hay tiempo que perder» y han reclamado «actuar juntos», dejando en evidencia que los intereses de partido deben quedar en segundo plano, cuando el problema es tan grave y urgente.

El movimiento de los jóvenes para frenar el cambio climático no ha hecho más que empezar. Están convencidos que cada vez serán más los que se sumen a tan importante causa. Con escepticismo sobre su futuro, los jóvenes polacos hasta se han llegado a preguntar que para que seguir estudiando porque si no se lucha contra el cambio climático ellos no van a tener futuro, y como han dicho en Australia, prefieren que los conocimientos científicos y tecnológicos que les enseñan sirvieran para salvar al Planeta antes que para explotarlo. Y hasta los jóvenes de la India han dicho a sus políticos que «sin respiración no hay voto». En España, los jóvenes han dejado claro que ya no quieren «ni un grado más ni una especie menos».

Señores políticos, menos palabras y más acción.

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