El Banco de España avisa de los riesgos de la Inteligencia Artificial

29/03/2019

Miguel Ángel Valero. Defiende la utilización de estas herramientas de manera complementaria, y no sustitutiva, a las técnicas tradicionales, para lograr  "un razonable equilibrio" entre beneficios y limitaciones de esas tecnologías. // Inteligencia Artificial en los servicios financieros

En el análisis ‘Inteligencia Artificial en los servicios financieros‘, elaborado por Ana Fernández, de la Dirección General de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pago del Banco de España, se reconoce que la aplicación de estos sistemas genera  numerosos beneficios: mejoras de eficiencia y de productividad, reducción de costes, incrementos de calidad, aumento del nivel de satisfacción de los clientes, mayor inclusión financiera, automatización de procesos operativos, incremento de las capacidades analíticas, disminución de errores humanos.

La Inteligencia Artificial puede aumentar la satisfacción de los clientes por el menor tiempo de respuesta y la mayor disponibilidad de servicios a un precio menor. Y también facilita que algunos servicios tradicionalmente reservados a determinados clientes, como el asesoramiento financiero, se ofrezcan a más usuarios. Estas herramientas permiten analizar un volumen mayor de datos de manera más rápida, lo que redunda en un mejor servicio y en el desarrollo de productos personalizados.

Pero también se advierte de los riesgos y limitaciones, por lo que si se utiliza la Inteligencia Artificial de manera complementaria y no sustitutiva a las técnicas tradicionales se puede alcanzar «un equilibrio razonable».

Sesgos en los resultados

Entre las principales limitaciones de la Inteligencia Artificial, la experta del Banco de España menciona la incorporación de sesgos en los resultados y las dificultades para comprender el razonamiento seguido por los algoritmos para llegar a una determinada conclusión.

En ocasiones los algoritmos, al buscar correlaciones que maximicen la capacidad de predicción, pueden ofrecer en ocasiones resultados basados en relaciones espurias y llevar a conclusiones sesgadas. Éstos necesitan entrenarse con gran cantidad de datos, que deben ser de calidad, o se pueden producir situaciones en las que el sesgo de la muestra se incorpora como un criterio que se ha de cumplir.

Además, el funcionamiento de los algoritmos suele ser complejo y el razonamiento que siguen para llegar a un determinado resultado puede resultar difícil de entender. Así, «parece razonable» establecer requerimientos que garanticen la visibilidad del proceso que lleva para extraer una determinada conclusión.

En este contexto, la experta del Banco de España identifica una serie de riesgos potenciales en la aplicación de la Inteligencia Artificial en los servicios financieros. Así, al requerirse importantes recursos para desarrollar este tipo de herramientas, propicia la concentración en un número reducido de grandes actores, lo que «puede incidir negativamente sobre la competencia».

Una dependencia significativa de las herramientas e infraestructuras proporcionadas por las empresas de tecnología para su uso en operaciones consideradas «críticas» puede suponer un incremento del riesgo operativo que soportan las entidades financieras. Dado que el número de proveedores es reducido, el Banco de España advierte de que esto puede derivar en un riesgo sistémico.

La necesidad de emplear un volumen muy elevado de datos aumenta la relevancia de los problemas de privacidad. Y también los riesgos de que algunas entidades puedan utilizar determinados datos sin que sus clientes sean plenamente conscientes de ello, por lo que podría ponerse en riesgo la protección del usuario.

Enfoque complementario

En el análisis, el Banco de España recomienda distinguir entre los distintos tipos de actividades a las que se aplica la Inteligencia Artificial y que las entidades sopesen para cada caso de uso los beneficios y los inconvenientes de emplear estas herramientas.

Una opción «relativamente extendida» y que ofrece en la mayoría de los casos «un razonable equilibrio» entre beneficios y riesgos es la utilización de las herramientas de Inteligencia Artificial de manera complementaria, y no sustitutiva, a las técnicas tradicionales.

«No se trata de aceptar sin más los resultados que proporcionan los algoritmos de un modo automático, sino de utilizarlos como parte de un proceso de reforzamiento y de validación de las decisiones», argumenta el análisis.

El Banco de España deja muy claro que, dada la creciente proliferación de soluciones basadas en la Inteligencia Artificial y sus posibles implicaciones, continuará haciendo un seguimiento de su aplicación en el ámbito financiero y de las novedades que se vayan produciendo. Para llevar a cabo esta tarea, cree que la colaboración con otras autoridades, tanto nacionales como internacionales, «resulta de especial relevancia, dado el carácter mundial e intersectorial del fenómeno».

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