Un día después de que el vicepresidente del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, reclamara fusiones transfronterizas en la banca europea, y recordara que éstas solo se han producido entre España y Portugal, la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado, lanza el mismo mensaje en una entrevista incluida en la Memoria de la Supervisión Bancaria en España en 2018: «A medida que avancemos en la Unión Bancaria no sería descartable que se produjeran fusiones transfroterizas, lo que favorecería claramente una mayor integración financiera en Europa».
Las fusiones son «una alternativa clara» para que las entidades financieras mejoren su rentabilidad y ganen eficiencia en el actual contexto de bajos tipos de interés, en el que muchas están operando por debajo de su coste de capital y con estructuras de costes «muy pesadas».
En este sentido, Margarita Delgado recuerda «los evidentes» ahorros de costes por sinergias y optimización de redes logrados en las fusiones observadas hasta ahora a escala nacional.
La subgobernadora del Banco de España insiste en que considera las fusiones como una solución razonable para afrontar los retos a los que debe enfrentarse el sector financiero, que son la mejora de la rentabilidad en un entorno cada vez más «agresivo» de competencia, el reforzamiento de los niveles de capital y de los colchones de liquidez, la reducción del volumen de activos ‘tóxicos’, la adopción de políticas de provisiones «coherentes» y la mejora de la reputación.
Margarita Delgado resalta que el papel del Banco de España no es decidir qué fusiones son deseables y cuáles no, sino valorar en qué medida una nueva entidad, resultante de un proceso de concentración, tiene un modelo de negocio «sólido y genera valor en su conjunto». Y advierte que hay que encontrar el «balance adecuado para evitar problemas de concentración».
Margarita Delgado remarca que la banca «únicamente puede subsistir si es rentable» y que todas las entidades deben evaluar y adecuar su estrategia y su modelo de negocio con vistas a fijar objetivos de medio y largo plazo que les permitan generar resultados recurrentes. «Cada entidad debe buscar su propio camino», matiza.
Cultura de protección al cliente
La subgobernadora del Banco de España considera fundamental el compromiso de los órganos de gobierno y su implicación en aspectos como el diseño y la gobernanza de los productos que comercializan o los mecanismos de incentivos al personal de ventas. «Ha de integrarse la perspectiva de la protección de la clientela en el marco del apetito por el riesgo, y potenciar tanto el control de cumplimiento normativo de productos y los servicios bancarios como los servicios de atención al cliente», argumenta.
El Banco de España debe identificar y corregir conductas inapropiadas de las entidades, e impulsar que éstas profundicen en el camino de consolidación de una cultura de conducta que alcance a toda la organización y que refuerce su reputación frente a los clientes.
En la Memoria de Supervisión, el Banco de España resalta que las fusiones vienen acompañadas de procesos de racionalización de las estructuras que ayudan a incrementar la eficiencia y permiten alcanzar cuotas de mercado y presencia geográfica difíciles de lograr de forma orgánica, dada la elevada competencia del sistema.
Durante 2018, el número de entidades financieras en España se redujo de 210 a 203, destacando la absorción de BMN por Bankia y BMN, del Popular por el Santander, de Banco de Castilla-La Mancha por Liberbank, y de Banco España-Duero por Unicaja.
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