Aunque a algunos pudiera parecer cosa de ciencia ficción hay personas, muchas de hecho, que consiguen salvar de los gastos cotidianos e ineludibles una porción de los ingresos que perciben. Si formas parte de este selecto grupo de personas que busca qué hacer con el poco o mucho dinero que ha ahorrado, en primer lugar, enhorabuena y, en segundo, antes de tomar cualquier decisión es recomendable recopilar el mayor volumen de información de calidad.
Por ejemplo, es importante resolver antes algunas cuestiones del tipo ¿cómo ahorrar sin acudir a asesores financieros? Es sencillo, puedes acudir a webs y blogs especializados, entre otros y, como mero exponente de calidad entre la enorme oferta de información de acceso gratuito, puedes encontrar el blog de raisin.
Otras cuestiones serían, ¿qué opciones tengo?, ¿qué puedo hacer con dichos ahorros?
En este punto, tras consultar las distintas fuentes de información y recabar toda la información de calidad merecedora de verdadera consideración, a continuación debe tomarse una decisión.
¿Ahorro o invierto? Y, si invierto, qué tipo de inversión he de realizar.
Si ahorras, los beneficios, de existir serán, en la mayor parte de los casos, ínfimos, casi irrisorios. ¿El punto a favor? No existe posibilidad de pérdidas, salvo grave crisis o procesos de intervención pública al estilo de los “corralitos” argentinos.
Si inviertes, la primera pregunta que has de hacerte es ¿ qué perfil inversor tengo?, ¿tengo tolerancia o aversión al riesgo?
A su vez, es casi obligatorio preguntarse, tomando muy en serio este punto, si no deberías contar con esa parte del dinero que percibes en concepto de ganancias netas para invertir, ¿cuánto dinero estarías dispuesto a arriesgar? Es decir, ¿cuánto dinero, en el peor de los casos, estarías preparado para perder, tanto en términos económicos como psicológicos?
De nuevo, la anterior pregunta es crucial. Con el ahorro no hay margen posible de pérdidas. Con la inversión es totalmente distinto. Por definición tiene una cara y una cruz.
La cara, la posibilidad de obtener ganancias. La cruz, la posibilidad, siempre presente, de generar pérdidas.
A menor aversión al riesgo, mayores riesgos pueden asumirse con dicha inversión, estando este tipo de inversiones en sus extremos denominadas como “de capital riesgo”. Pero a mayor disposición para asumir pérdidas, mayores serán por lo general, los porcentajes de posibles beneficios.
Siguiente paso: adoptar la decisión.
Esta decisión es eminentemente personal, es tu dinero. Es una obviedad, pero es tu dinero. Tú lo conservarás,si optas por la opción del ahorro, obtendrás los beneficios o, en el peor de los casos, afrontarás las hipotéticas pérdidas, si elegiste la opción de la inversión.
Si optas por invertir, pero no logras identificar a qué perfil de inversor perteneces, el análisis de futuribles puede ayudarte. Es decir, plantéate la siguiente situación ficticia, al menos por el momento, e imagina que has perdido toda la inversión. Esto es situarse en el peor escenario posible.
La perspectiva de las pérdidas puede ser el mejor indicativo del tipo de inversor que eres.
Si sientes que son admisibles o, incluso deseables, ese tipo de pérdidas, eres de ese tipo de personas únicas que verdaderamente reúnen las condiciones necesarias para alcanzar el éxito en las inversiones en las que se embarquen. No sólo debes invertir, sino que debes hacerlo decididamente y estar preparado para hacerlo asumiendo riesgos. No tienes aversión al mismo.
Si, por el contrario, no te encuentras cómodo ante esa perspectiva, puede que o no reúnas las condiciones necesarias para invertir (es cierto que puedes hacerlo, pero también lo es, que estarías “nadando a contracorriente”), o que pese a reunirlas, tu perfil inversor sea un tanto conservador. En otras palabras, puedes ser un inversor que está dispuesto a asumir pequeños riesgos, lo cual lleva asociado que, en caso de beneficios, este tipo de inversiones prácticamente siempre las ofrece, éstos sean muy modestos.
En conclusión, recopila información, identifica qué perfil eres, ahorrador o inversor, y, dentro de éstos, qué tipo de inversor eres, y adopta una decisión de manera informada, antes de decidir qué hacer con los ahorros de los que dispones.
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