El Corte Inglés es mi casa en España

24/04/2019

Carmen Duerto.

Entre Chanel y Valentino, Dee Ocleppo (Mrs Hilfiger), ha encontrado su sitio en España para vender sus zapatos y bolsos. Concretamente en El Corte Inglés de Marbella, el mismo centro que en tiempos cerraba el Rey Fahd y sus princesas saudíes para comprar sus cosas en la intimidad de los 40.000 metros cuadrados del lujoso almacén. Ahí se venden unas cien referencias entre bailarinas planas y deportivas con tachuelas, sandalias de franja ancha metalizadas y salones de tacón extra fino con suela rosa, bolsos en piel que llevan el nombre de su diseñadora el Dee Bag ó el Dee Totte. A las pocas horas de ponerse a la venta, una clienta inglesa se hizo con dos bailarinas, a casi 300 euros el par.

Elegir El Corte Inglés estaba claro para su marido, el diseñador Tommy Hilfiger, que la acompaña y la mira con estrellitas en los ojos “Desde hace 25 años vendo en estos almacenes, que son conocidos en todo el mundo por ser de los mejores establecimientos del mundo. El Corte Inglés es mi casa en España”. Y digo lo de las estrellitas en los ojos porque el diseñador no se ha prodigado en apariciones con entrevista en nuestro país y sin embargo, con su segunda mujer, está entregado (y enamorado) e incluso, le hace de asistente durante la entrevista. Cuando ella menciona algo de los zapatos, él enseguida coge uno del expositor y te los enseña. Cuando le pido a Dee que me venda uno de sus bolsos, me da sus razones rápidamente; “produzco en Italia en los mismos lugares que las mejores firmas de lujo con materiales y procesos de fabricación de alta calidad pero a un precio más asequible. La suela de los zapatos y el interior de los bolsos son rosa porque es el color de la lucha contra el cáncer de mamá, ¿Te he convencido?”, entonces Hilfiger, deja de escribir en el móvil y asiente con la cabeza.

El rosa no es fortuito ya que un tanto por ciento de las ventas lo donan a la lucha contra esa enfermedad. Para Ocleppo ha sido una vocación tardía, la de diseñar. Mucho ha tenido que ver su matrimonio con Tommy Hilfiger porque es cuando se decide a lanzar su propia firma con su nombre en diminutivo, Dee se llama, Deniz, y el apellido de su primer marido, un jugador italiano de tenis, Ocleppo “siempre me ha gustado la moda y de alguna forma he estado siempre vinculada con ella y he tenido interés por el diseño. Obviamente mi matrimonio con Tommy ha influido porque yo le daba mis ideas para sus colecciones y él me animó a que empezará mi firma. Su  ayuda es muy valiosa porque es mi mejor asesor”. Curiosamente en sus redes sociales sí adopta el Hilfiger, pero no en su marca, lo que resulta curioso porque ya tendría media campaña de márquetin hecha “Eso digo yo, je, je, Dee Hilfiger o Mrs Hilfiger sería más fácil.  No, en serio es por una cuestión de licencias y de permisos porque sí, soy la señora Hilfiger porque es el apellido de mi marido pero también es una marca”.

Dee, antes de diseñadora, fue modelo, luego madre de dos hijos con el tenista, de ahí que se instalara en Mónaco y se dedicase a las finanzas. Gracias a que los astros les situaron a los dos a la misma hora en una playa de Saint Tropez y que él la tentase con el reclamo de hacerles nuggets de pollo a sus hijos pequeños, ahora son pareja. Curiosamente no celebran sus aniversarios comiendo croquetas de pollo “ja, ja, ¿recuerdas Tommy lo de los nuggets? No, no lo hacemos pero es una gran idea que tendremos en cuenta para el siguiente aniversario”. Lo que sí hacen es considerar que la humildad “es necesaria en los negocios y en la vida. Soy muy pragmático”. Y cuando crees que se tiene todo en la vida, como el penhouse de Trump en El Plaza de Nueva York, un Ferrari para desplazarte por la tierra y un jet para moverte por las nubes, a Dee lo que le impresiona es “la gente normal, generosa y trabajadora” y a Tommy, que reconoció en sus memorias que el error de su primer matrimonio había sido casarse con el trabajo, ahora no lo duda “lo único que valoro realmente, teniendo todo eso del jet y los halagos diarios que recibo, lo único que valoro es tener tiempo para pasarlo con mi familia”.

24 horas estuvo el matrimonio Hilfiger en Marbella. Llegaron desde Nueva York en su jet privado, atendieron sin prisa a 40 periodistas como si fuéramos lo más importante del mundo para ellos en ese momento, Dee se cambio tres veces de ropa, comieron porra Antequerana, departieron con grandes clientes de El Corte Inglés y después de mostrarse públicamente como una pareja compenetrada, lo que muchos llaman amor, recogieron un mantón de Manila que Magali Yus les regaló y tal y como habían llegado, a las ocho de la tarde se fueron en su jet a Los Ángeles.

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