España sufrirá una pérdida de 2,7 puntos de población activa durante la próxima década, debido al envejecimiento de la población. El Banco de España estima que a pesar de la llegada de más de un millón de inmigrantes, los cambios en la estructura de población mermarán la fuerza de trabajo hasta 2028, según el recuadro incluido por el supervisor en su último boletín.
El supervisor comienza el recuadro recordando la tasa de actividad ha caído cuatro décimas durante la recuperación, desde el 74,3% en 2014, hasta el 74,9% en 2018, como resultado del envejecimiento de la población, que ha invertido el comportamiento “procíclico” que este indicador – que mide la proporción de activos dentro de la franja de población en edad de trabajar – suele mostrar.
El informe utiliza las proyecciones de población más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) para calcular cómo afectarán los cambios en la población durante la próxima década en esa tasa de actividad.
“Variaciones en la estructura futura de la población podrían tener como resultado un cambio en la tasa de actividad agregada de la economía”, reiteran.
Y concluye que el efecto “composición” de la estructura demográfica sobre la participación laboral se cifra en una caída de la tasa de actividad de unos 2,7 puntos entre 2018 y 2028.
Un 23% de la fuerza laboral, mayor de 55 años
A continuación detalla que la edad media de la población en edad de trabajar irá aumentando, hasta los 44,8 años al final del período – 2028 – frente a los 42,7 años de 2018.
Además, el envejecimiento de la población provocará un incremento de casi cuatro puntos del peso relativo de los mayores de 55 años en el mercado laboral, que pasará del 19,3% actual hasta el 23% al final de la década.
Las edades intermedias, por su parte, experimentarán un “fuerte retroceso” de más de 1,5 millones de personas, reduciendo su peso relativo en la fuerza laboral hasta el 59,8%, desde el 66% en 2018.
El grupo de entre 55 y 64 años se incrementará “sustancialmente” en más de 1,25 millones de individuos, al igual que los más jóvenes; en casi 900.000, precisa; lo que a contribuye a su vez a una reducción de la tasa de actividad, ya que estos dos colectivos muestran tasas de participación más bajas en el mercado de trabajo.
Por su parte, la migración exterior permitirá “compensar parcialmente” este envejecimiento de la población nacional. De hecho, la caída de la población entre 25 y 54 años vendría explicada exclusivamente por el colectivo de nacidos en España, que se cifra en 3 millones menos;: mientras que los nacidos fuera de España en ese rango de edad aumentarán en 1,2 millones en los diez años considerados.
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