El clima electoral ‘politiza’ las presentaciones de resultados de los bancos. En el caso de CaixaBank, su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, responde a las preguntas de los periodistas reclamando » un gran acuerdo que sea positivo para Cataluña y para el conjunto de España». Para ello «hace falta diálogo, con el respeto lógico al marco legal».
«Ésa es una tarea a la que, sin duda, todos estaríamos muy contentos de llegar y se puede llegar a esa solución, y aunque sea difícil seguimos confiando en la capacidad de las personas que tienen que hacerlo para ese diálogo y esos acuerdos, en el marco del respeto a la ley», subraya.
También pide que «el crecimiento se mantenga, si es posible se acelere», más «disciplina presupuestaria porque todavía hay un déficit público elevado», y medidas para reducir las «inaceptables» tasas de paro, precariedad, temporalidad y desigualdad. A medio plazo, un «esfuerzo para poner en la agenda de consenso social y político cuestiones de gran trascendencia» como las pensiones, la demografía, la educación, «no solo de los jóvenes, sino de muchas personas que, con los cambios tecnológicos, en los próximos años van a necesitar o querer cambiar de trabajo y requieren una reeducación».
Para ello ha pedido «asegurar que estas discusiones se hacen fuera de la vorágine de las campañas electorales», ya que se trata de «temas sustanciales van más allá de los ciclos electorales» y son necesarios para un «proyecto de país en la dirección
Sobre el ERE, que afecta a 2.157 trabajadores, Gortázar confía en llegar a un acuerdo con los sindicatos, gracias al «esfuerzo y buena voluntad de todos». Ese ajuste es imprescindible para que CaixaBank pueda «seguir creciendo de manera eficiente, rentable y sostenible en el futuro». «Por eso necesitamos una negociación laboral, necesitamos apostar por la eficiencia del banco», insiste.
«Nos quedan días y algunas noches de negociación y trabajo», señala Gortázar, que insiste a los sindicatos que «estamos dispuestos a renunciar a extinciones forzosas si se llega a acuerdo sobre el resto» de los puntos planteados en el ERE.
No al impuesto a la banca
«No tiene sentido que las entidades que hoy operan, que han hecho las cosas bien y han podido compensar los problemas derivados de la crisis, sean responsables de los errores y la mala gestión de las entidades que han desaparecido», señala Gortázar sobre el impuesto a la banca o la exigencia de devolución de las ayudas públicas.
«La banca no es un único bolsillo. Está compuesta por distintas entidades financieras y hay que separar entre las que han tenido problemas, que ya no están o si continúan ahora están con otros propietarios y otros gestores, y las que han sobrevivido a la crisis y al revés, les ha costado mucho», explica.
«Las entidades financieras que a día de hoy operan en el mercado no son las responsables de haber recibido ayudas. Ése es el caso de CaixaBank y de la mayor parte», insiste. Por eso, «no tiene sentido» pensar que a través de ellas se tiene que «recuperar las ayudas que fueron a las entidades que o ya no están porque fueron insolventes o porque fueron reestructuradas o adquiridas por otras, o si están ya no son los mismos propietarios ni gestores».
Entidades como CaixaBank «han tenido que contribuir a solucionar también esos problemas». «Nosotros hemos contribuido con 4.700 millones entre devolución de las preferentes que tenía en Banca Cívica, la inversión en la Sareb, y las contribuciones al Fondo de Garantía de Depósitos», recalca Gortázar.
«Es importante separar. Nosotros no somos responsables de los errores y del dinero que han podido costar otras entidades, y hay antiguas cajas y bancos que les ha pasado lo mismo», reitera.
En 2018, el Impuesto de Sociedades que pagó CaixaBank fue de 712 millones de euros, lo que supone una tasa del 25%.
Reduce la participación en Repsol al 1,1%
En la presentación de los resultados de 2018, el consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, reveló que la participación en Repsol se había reducido al 3,6%.
Este programa de ventas de la participación en Repsol generará una pérdida extraordinaria neta de, aproximadamente, 450 millones de euros en la cuenta de resultados del tercer trimestre de este año. Y se enmarca dentro de los objetivos de su plan estratégico 2015-2018, entre los que se incluía reducir el peso del consumo de capital de la cartera de participadas, que al cierre de 2014 alcanzaba el 16% y que, tras las ventas de las participaciones en The Bank of East Asia y Grupo Financiero Inbursa y la toma de control en el portugués BPI, se ha reducido al 5%.
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