La jornada comenzó con la sorpresiva liberación de Leopoldo López, bajo arresto domiciliario desde julio de 2017 tras su paso por prisión a raíz de su condena a casi catorce años por incitar a la violencia en las revueltas opositoras de 2014.
El líder de Voluntad Popular aparecía junto a Guaidó de madrugada en los alrededores de la base aérea La Carlota, próxima a Caracas, y un grupo de uniformados. Según se supo después, Guaidó había ordenado su excarcelación, que fue facilitada por los agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) encargados de custodiarle.
Un vídeo de ambos en las redes sociales dio inicio a una nueva jornada de agitación en Venezuela. «Me encuentro con las principales unidades militares de nuestra Fuerza Armada dando inicio a la fase final de la Operación Libertad» para acabar con la «usurpación» de Maduro, anunció Guaidó, que posteriormente aseguró que contaba con el respaldo de «un grupo muy importante» de militares «en todo el país».
Una afirmación que desmintieron tanto el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, como numerosos oficiales de los distintos mandos militares del país a posteriori. Lo que sí está confirmado es que el presidente encargado cuenta con el respaldo del jefe del SEBIN, Manuel Cristopher Figuera, quien ya por la tarde publicó un comunicado al respecto.
En el mismo, recogido por el medio Efecto Cocuyo, explica a Maduro que tomó la decisión tras descubrir que «muchas personas de su confianza estaban negociando a sus espaldas». «Pero no negociaban por el bien mayor del país, lo hacían por sus propios y mezquinos intereses», subrayó.
Al llamamiento a la movilización del «presidente encargado», respondió el Gobierno con otro apelando a sus partidarios a concentrarse frente al Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia, al tiempo que el ministro portavoz, Jorge Rodríguez, denunciaba que un «reducido grupo de efectivos militares traidores» estaban tratando de llevar a cabo un «golpe de Estado» desde el Distribuidor Altamira, próximo a La Carlota.
TENSIÓN JUNTO A LA BASE
Fue en este punto de la capital donde se vivieron los primeros momentos de tensión, con algunos disparos y lanzamientos de gases lacrimógenos por parte de las fuerzas gubernamentales contra los concentrados en apoyo a Guaidó, entre quienes estaban numerosos dirigentes opositores y miembros de la Asamblea Nacional.
Tras varias horas en paradero desconocido y después de que se conociera que Leopoldo López se encontraba como «huésped» junto a su mujer, Lilian Tintori, y su hija en la Embajada de Chile en Caracas, Guaidó reapareció con un mensaje, llamando a todos los venezolanos a la movilización este 1 de mayo en una «rebelión pacífica» para derrocar al Gobierno.
En opinión del líder opositor, los acontecimientos del martes han dejado claro que «lo que decía el régimen de que tiene el control de las Fuerzas Armadas es falso». «Sabemos que Maduro no tiene ni el respaldo ni el respeto de las Fuerzas Armadas, ni mucho menos el del pueblo venezolano», ha subrayado.
Rebelión o golpe de Estado fallido: Venezuela entra en una nueva fase
«REBELIÓN PACÍFICA CONTRA UN TIRANO»
Además, frente a la acusación por parte del Gobierno de que su gesto constituye un golpe de Estado, Guaidó ha replicado: «En Venezuela no hay posibilidad de un golpe de Estado a menos que me quieran apresar», esgrimiendo así el argumento de que él es el presidente legítimo del país. Lo que está en marcha, ha sostenido, es «una rebelión pacífica en contra de un tirano».
Una visión que no comparte Maduro. El presidente, tras haberse mantenido alejado de los focos durante toda la jornada, compareció a última hora del día para dar por derrotada la «escaramuza golpista». Siguiendo con los mensajes transmitidos desde el chavismo, en particular por el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y el presidente de la Asamblea Constituyente, Diosdado Cabello, ha sostenido que las fuerzas armadas están de su parte.
Según Maduro, Guaidó y López han «engañado» junto a un «grupito» de «traidores» a los uniformados de la base aérea de La Carlota. «Engañaron al 80 por ciento» de los militares diciendo que se iban a hacer «operaciones» para movilizarlos hacia La Carlota. Y cuando vieron que estaban los dos líderes opositores «no había quien diera la cara», ha narrado.
Así las cosas, tras reconocer que el martes ha sido «un día duro» y llamar a sus partidarios a salir a las calles este 1 de mayo, Maduro ha informado de que el Ministerio Público ya ha designado tres fiscales especiales para que investiguen lo ocurrido, amenazando de esta forma con posibles acciones judiciales a los implicados. «Tiene que haber justicia para que haya paz», ha esgrimido.
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