El primer ministro del país, Scott Morrison, ha celebrado una victoria que se daba por inalcanzable a principios de esta semana.
«Siempre he creído en milagros, y hoy hemos conseguido uno», ha manifestado en su discurso de celebración a la espera del recuento total de los votos.
Mientras, Shorten ha confirmado que minutos antes había llamado al primer ministro para felicitarle por la victoria «en pro del interés nacional», según ha declarado en comentarios recogidos por el ‘Sydney Morning Herald’.
«Está claro», ha declarado antes de dimitir como líder del partido, «que los laboristas no serán capaces de formar gobierno».
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