Las preocupaciones económicas y las relacionadas con el comercio global están amenazando la capacidad de las organizaciones para invertir adecuadamente en la preparación y protección de la continuidad de sus operaciones, según la Encuesta Global de Gestión de Riesgos 2019 de Aon.
El dato más preocupante es que los gerentes de riesgos están reportando el nivel más bajo de preparación frente a las amenazas en 12 años. La mayoría de los riesgos principales, como la desaceleración económica y el incremento de la competitividad, son no asegurables. En consecuencia, las empresas necesitan adoptar un enfoque de gestión de riesgos que vaya más allá de la transferencia de éstos, con el fin de mitigar estas amenazas y proteger a sus organizaciones de la potencial volatilidad.
«Las compañías de todos los tamaños están luchando para priorizar sus esfuerzos de gestión de riesgos en un entorno de cambio e incertidumbre», afirma Rory Moloney, director ejecutivo de Global Risk Consulting. «Lo que hasta ahora podía ser una estrategia probada y eficaz para mitigar el riesgo, utilizando experiencias pasadas para predecir el futuro, es ahora un desafío y, en conjunción con una economía global más competitiva, está causando uno de los niveles más bajos de preparación ante el riesgo. Como resultado, los planes de gestión de riesgos deben adoptar un enfoque diferente del que tenían en el pasado», añade.
En la Encuesta Global de Gestión de Riesgos 2019 de Aon, la desaceleración económica es la primera preocupación. El daño a la reputación / marca es la segunda, lo que refleja el potencial de importantes consecuencias que pueden desencadenarse cuando ocurren contratiempos corporativos en un sistema de noticias 24/7 en redes sociales. Las tasas aceleradas de cambio en las condiciones de mercado derivadas de un aumento en las políticas comerciales proteccionistas, que incluyen el aumento de la actividad reguladora y la tensión geopolítica, pasaron del puesto 38 en la encuesta anterior al tercero en la de este año.
La edad de la fuerza laboral sube del puesto 37 en 2017 al 20 en 2019. El envejecimiento de la población, junto con la escasez de mano de obra, no solo supone un cambio en la trayectoria social y económica de un país, sino también volatilidad para las organizaciones.
El cambio climático pasa del puesto 45 en 2017 al 31 en 2019, ya que la frecuencia y la gravedad de las catástrofes naturales contribuyen a aumentar el grado de preocupación sobre el impacto en la economía mundial.
Los ciberataques y las brechas de datos ocupan la 6ª posición. El ciberriesgo continúa siendo el riesgo número 1 para las empresas en Norteamérica. Las tecnologías disruptivas pasan del puesto 20º en 2017 al 14 en 2019. Esta tendencia es citada como uno de los riegos de top 10 para la mitad de todos los sectores de actividad.
Los riesgos macroeconómicos más amplios, combinados con la velocidad del cambio tecnológico, están contribuyendo a una creciente irrupción de nuevas amenazas que pueden interrumpir las cadenas de suministro y las operaciones comerciales en general.
«La función de gestión de riesgos debe evolucionar para alcanzar el nivel empresarial. Esto, combinado con el uso de datos y análisis predictivos que pueden generar información procesable, ayudará a las empresas a proteger sus resultados finales mientras se adaptan a cambios acelerados y fluctuaciones económicas», señala Moloney.
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