El 60% de los jóvenes autónomos con baja formación lo son por necesidad

18/06/2019

Luis M. del Amo. España presenta un menor peso de profesionales liberales que el resto de Europa en el conjunto de los no asalariados.

Fuente y elaboración: Banco de España.

Un 60% de los jóvenes autónomos españoles con baja formación lo son por necesidad. Así se destaca entre los datos de un estudio, publicado hoy por el Banco de España. El estudio compara la situación de los autónomos españoles con los del conjunto de la Unión Europea (UE). Y subraya que, en general, en España existen pocos profesionales liberales de los servicios, cuya actividad se asocia generalmente a una alta cualificación. Y que, por el contrario, abundan aquellos dedicados a sectores como el transporte, el comecio y la hostelería.

El estudio, firmado por Pilar García Perea y Concepción Román, de la dirección general de Economía y Estadística del supervisor, comienza afirmando la importancia del papel de los emprendedores a la hora de favorecer un “crecimiento más innovador”.

Sin embargo, advierten, ser autónomo no siempre es sinónimo de trabajo independiente. Por el contrario, cada vez es más frecuente, en toda Europa, la figura del trabajador por cuenta propia dependiente de un solo cliente, a quienes les suele faltar, no solo la autonomía para desarrollar su trabajo, sino también la red de protección social que va ligada al trabajo asalariado.

Fuente y elaboración: Banco de España.

Necesidad de nuevas normas

Por eso las autoras recalcan que “clarificar el estatus de los trabajadores que se encuentran en la frontera entre los asalariados y los no asalariados es cada vez más relevante”. “Están apareciendo nuevas formas de empleo en las que con frecuencia resulta difícil determinar quién es el empleador y quién el asalariado”, apostillan.

En España existen 3,1 millones de trabajadores no asalariados; o sea, un 16,9% de la del total de la ocupación, según los datos de la encuesta de población activa (EPA) y de la Seguridad Social, respectivamente.

En los últimos tiempos el peso del trabajo no asalariado ha cedido terreno al compás de la recuperación. Sin embargo, una mirada de larga alcance resalta que, en 1964, la primera encuesta de población activa detectó un 44% de los ocupados eran no asalariados, debido al gran peso en la ocupación de la agricultura.

En 2017, la tasa de empleo no asalariado en España se situó en el 16%, dos puntos por encima de la de Europa. De ellos en torno a la tercera parte se corresponde con empleadores, que tienen trabajadores a su cargo; mientras que el 11% restante son autónomos sin trabajadores a su cargo.

Solo Grecia e Italia registran tasas de empleo no asalariados superiores al 20%. España se sitúa en la zona media de la eurozona, sobre el 15%, junto a Portugal, Países Bajos e Irlanda. Mientras que, en el extremo contrario, Alemania, Austria y Francia exhiben tasas de trabajo no asalariado en torno al 10% (muchos de ellos, empleadores).

Tarifa plana ineficaz

El informe repasa la reciente evolución de la tasa de no asalariados en España, así como la introducción de algunas medidas, como la ‘tarifa plana’, que reduce el importe de las contribuciones a la Seguridad Social, y sus sucesivas ampliaciones. Y resalta que, el único trabajo de evaluación en este sentido, pone de manifiesto que la tarifa plana no ha tenido un efecto significativo en la supervivencia de los negocios acogidos a esta ayuda.

Finalmente, el estudio detecta que, entre los autónomos con bajo nivel educativo, existe una mayor probabilidad de autoemplearse por un motivo de necesidad; mientras que quienes un nivel educativo más alto son más propensos a hallar oportunidades de negocio, y acceder al trabajo por cuenta propia por un motivo de oportunidad.

Fuente y elaboración: Banco de España.

España, estudios bajos

La mayor parte de los autónomos españoles tiene un nivel bajo de estudios. El 40% de los autónomos y el 35% de los empleadores tienen este bajo nivel de formación; quince puntos más en ambos casos que en el conjunto de Europa. Se trata por tanto de una proporción muy sesgada hacia los estudios bajos si lo comparamos con la UE, resalta.

En cuanto a su distribución sectorial, en España tiene un mayor peso respecto a la eurozona tanto el trabajo autónomo agrícola, como el que se desarrolla en la tríada comercio, transporte, hostelería.

En cambio, en los servicios de cualificación elevada, como por ejemplo los profesionales independientes, España muestra un peso menor que el que se observa en Europa; “algo que no ocurre en el empleo asalariado”, agregan.

En todos los países europeos, la riqueza neta mediana de los no asalariados es mayor que la de los asalariados. España ocupa una posición intermedia en este sentido. En 2014, la riqueza neta mediana de los hogares con un cabeza de familia no asalariado era 2,8 veces superior a la de los hogares con un cabeza de familia asalariado, según la estadística Household Finance and Consumption Survey.

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