Gobierno, en septiembre y, ¿Frankestein?

20/06/2019

José María Triper.

Lo decían sotto voce y en privado las camarillas de Moncloa y de Ferraz, y el miércoles lo confirmaba alto y claro el presidente de la CEOE, el Gobierno en España se formará en septiembre y en la Unión Europea en noviembre. Y Antonio Garamendi es hombre que suele estar bien informado. Como dijo también que el objetivo de los empresarios es que Podemos no entre en el Gobierno. Premisa  esta última que, aunque más dudosa que la primera tampoco es descartable.

Porque en este juego de negociaciones Sánchez y su gente tienen muy claro que Podemos va a apoyar su investidura “sí o sí”. Los morados no tienen otra alternativa porque cualquier otra decisión sería inadmisible por su electorado. Y saben también que si al final hay que ir a nuevas elecciones todas las encuestas, propias y ajenas, confirman la subida del PSOE a costa del hundimiento de Iglesias y los suyos que quedarían relegados a una posición aún más testimonial que la que le han deparado los comicios locales y autonómicos.

A ello habría que añadir las instrucciones que en París le dio Emmanuel Macron, su ahora gran valedor en Europa, y que, con más o menos contundencia, se resumen en que se olvide de maridajes con Podemos y coqueteos con los independentistas si quiere ocupar ese puesto de relevancia en la UE a la que aspira y que quienes mandan en Bruselas le tienen reservada por el declive político y económico de Italia.

Por eso Sánchez no va a tener problemas en dilatar la investidura, hasta septiembre si es preciso, lo que también le daría tiempo para ver si fructifican esas presiones que desde la empresa, la banca y desde sus socios en Europa se están acentuando sobre Ciudadanos y Rivera, que son también el socio preferente en las aspiraciones de Sánchez y el PSOE.

Claro que si esto finalmente no es posible, Sánchez y su equipo tienen ya preparada una “opción B”, la investidura con los socios de la moción de censura para reeditar el “gobierno Frankestein”, sólo con ministros socialistas y algún independiente pero con segundas filas, acuerdos programáticos y concesiones a Podemos, PNV, ERC y los filoetarras de Bildu, aunque ello signifique desdecirse de sus declaraciones tras los comicios de mayo cuando renunció públicamente a acuerdos con los independentistas Pero ya sabemos que las palabras de algunos políticos son como aquellos principios de Groucho Marx “si no le gustan tengo otros”.

 

¿Te ha parecido interesante?

(+2 puntos, 2 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.