
José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Bnaca (AEB). (Fotografía de Manuel Casamayón/Apie).
El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, señala en el curso de la Apie en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander que «no observamos nada anormal ni en el crédito promotor ni en las hipotecas, que están muy por debajo de los niveles previos a la crisis». Sí admite tensiones en la demanda de vivienda y, por tanto, posible recalentamiento en algunas ciudades españolas, como Madrid o Barcelona, pero considera que son los ayuntamientos los que tienen que ver qué posibilidades hay de aumentar la oferta de inmuebles.
Roldán coincide con e BCE en que hay que vigilar la evolución del ladrillo, pero cree que esas distorsiones en el mercado inmobiliario son uno de los efectos colaterales de este «tipo de interés tan bajo que se está viviendo». Y subraya que «hacer todo lo que sea necesario para evitar un deterioro de la economía europea no es incompatible con suprimir los tipos negativos».
Sobre la medida adoptada por varios países europeos de activar el colchón anticíclico, cree que la relación entre la evolución del crédito y el PIB en España está todavía «muy por debajo» de estos niveles de alarma.
El presidente de la AEB aprovecha para arremeter contra «esa especie de subasta al alza de las exigencias de capital», porque frena la concesión de crédito a empresas y familias, que encuentran en los bancos el 75% de toda su financiación. Roldán subraya que los supervisores deberían pedir unas exigencias de capital a la banca comercial distintas a las de otros modelos de negocio para incentivar el crédito hacia la economía productiva.
Y saca pecho: «el modelo de negocio de la banca española es más eficiente, menos volátil, más recurrente y con una diversificación internacional» que no tienen otras entidades europeas. «Los bancos son un elemento de fortaleza de primer orden en la economía española», remarca.
Al mismo tiempo, pide una regulación con «normas flexibles que alienten o al menos no obstaculicen la innovación financiera», y que someta a los nuevos jugadores tecnológicos a las mismas reglas de juego y al mismo nivel de exigencia que se requiere a la banca.omentos muy duros como los vividos sin un solo trimestre de pérdidas.
El presidente de la AEB descarta que los bancos vayan a cobrar a sus clientes minoristas por los depósitos, que «tienen su suelo en el 0%». «El depósito en este escenario de tipos negativos resta valor, contribuye al estrechamiento de márgenes y proovca un problema de rentabilidad», argumenta. La competencia impide incrementar los ingresos por comisiones, y los tipos bajos hacen el crédito menos rentable, advierte.
Transición ordenada
Sobre las finanzas sostenibles, Roldán cree que no son una moda, sino que los bancos se están aproximando a ellas con vocación de permanencia y de integración en su estrategia de gestión del riesgo., pero pide una transición ordenada porque a lasz entidades «se les abre un nuevo frente de actuación, cuando todavía están lidiando con las consecuencias de la crisis» y con ese prolongado período de tipos bajos o negativos.
Considera que hay que tratar de compatibilizar una visión estratégica sostenible a medio y largo plazo con la mejora de la rentabilidad y la transformación digital. Para ello, las exigencias de información en el marco de los Principios de Banca Responsable debn ser «razonables para que no sea un motivo disuasorio para la adhesión de las entidades, que se enfrentan a dificultades a la hora de medir el impacto ambiental de sus actuaciones».
Test de estrés con cambio climático
Por otra parte, el director global de Negocio Responsable de BBVA, Antonio Ballabriga, pronsotica que a medio plazo habrá un teste de estrés de la banca en Europa vinculado al cambio climático. En el curso de la Apie en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander, se apunta a la posicón favorable del vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, de que los riesgos del cambio climático se incluyan en los próximos test de estrés.
También el presidente de la AEB, José María Roldán, es partidario tanto de que se incluyan esas cuestiones en las pruebas de resistencia de los bancos como de que cada entidad explique cómo está gestionando los riesgos vinculados al cambio climático. En esa línea, Ballabriga cree que lo que hace falta es que no solo las empresas tengan que reportar sobre cómo van a afectar los factores del cambio climático a su modelo de negocio, sino sobre todo dejen claro cada una de ellas que está haciendo en este sentido.
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