Pánico del PSOE a un gobierno de centroizquierda

24/06/2019

Josep M. Orta.

Ya se habla de repetir las elecciones. Pedro Sánchez pretende otra vez que le regalen los votos a cambio de nada (aún suenan sus quejas por que no le aprobaron unos presupuestos que se negó a negociar con nadie). Ahora con sus 123 diputados pretende imponer su ley y sus condiciones como si tuvieran mayoría absoluta.

Es evidente que son muchos los sectores que sueñan que la moribunda formación de Ciudadanos (cuando les quitan el tema catalán se quedan sin discurso público, el interno es menos confesable) avalara la investidura del dirigente socialista y esto evidentemente tiene un precio. A los socialistas no se les caerían los anillos en aceptar los votos de los socios de Vox, pero en cambio tienen muchos escrúpulos de negociar con los podemitas y, más aún, de entablar negociaciones con los nacionalistas catalanes. Las líneas rojas parece que sólo funcionan en una dirección.

Es meridianamente claro que los votantes socialistas se consideran de izquierdas y sueñan con que su partido aplique un programa progresista, lo que no está tan claro es que su dirección esté por esta labor. Su izquierdismo parece ceñirse a actos simbólicos .por significativos que sean – como es sacar al general Franco del Valle de los Caídos, pero durante estos meses de gobierno ni se han atrevido a derogar la ley mordaza. Sí que han aplicado unas cuantas medidas sociales, pero a cuenta gotas (y muchas de ellas, como la subida del salario mínimo, tendría que ser de sentido común). En cambio no se han atrevido con los contratos basura.

Parece que a Pedro Sánchez, que se llena la boca de la palabra izquierda, le da pánico tener que aplicar políticas de centro izquierda y se siente más cómodo con el respaldo de los poderes fácticos que no con las exigencias que le podrían venir de Podemos en caso de una coalición de gobierno. Incluso hacen guiños para atraer a sus filas al defenestrado por la socialdemocracia francesa Manuel Valls, que sabe mucho de política pero que hay quien no olvida su presencia en actos con partidos fascistoides junto a José Borrell….

Las elecciones andaluzas fueron una vacuna para muchas ex votantes de Vox. El PP también vive horas bajas mientras que las luchas cainitas dividen Podemos. Los socialistas aseguran no temer una repetición electoral, pese al hartazgo del electorado. Como siempre juegan al límite esperando que sus rivales muevan ficha en su beneficio y les dejen las manos libres, pero a veces es peligros jugar con fuego. Claro que si se repiten las elecciones el resultado final parece que va a ser más o menos el mismo, o sea que el mapa político también obligará a pactar, asignatura que los socialistas han demostrado que suspenden sistemáticamente por que una cosa es lo que dicen y otra el miedo a tener que aplicar las medidas por las cuales les votan.

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