
Costa Brava
Con las vacaciones de verano tan cerca, es hora de poner todo a punto para tener el viaje organizado cuando llegue el momento. Si se tiene en mente conocer en profundidad la Costa Brava, lo más recomendable es apostar por el alquiler de un coche por los múltiples beneficios que aporta. Entre otras cosas, permite una mayor libertad de movimiento, pudiendo recorrer espectaculares pueblos y paisajesque, de otro modo, sería mucho más complicado. Antes de comenzar el viaje, recomendamos consultar la información publicada en Liligo sobre el alquiler de coches a todos aquellos viajeros que deciden decantarse por este tipo de medio de transporte.
La Costa Brava es, sin lugar a dudas, uno de los mejores destinos para pasar unas vacaciones maravillosas gracias a las fabulosas playas y pueblos medievales con los que cuenta. La Costa Brava se extiende por la provincia de Girona a lo largo de doscientos catorce kilómetros, comenzando en el municipio de Blanes y finalizando en la frontera con Francia, concretamente en Portbou. La ruta en coche por los diferentes pueblos de la Costa Brava debe ser organizada de la forma más conveniente, visitando aquellos lugares que más llamen la atención. Sin embargo, a continuación será posible encontrar una serie de pueblos que merecen ser descubiertos.
1. Blanes
El comienzo de la Costa Brava es uno de los lugares más turísticos debido a sus impresionantes playas y calas rodeadas de montañas. Un ejemplo de ello es Santa Cristina, una de las mejores calas del municipio. Sin embargo, Blanes es un pueblo que alberga numerosos espacios de interés turístico. Sin ir más lejos, en su casco antiguo aún queda la huella de los antiguos habitantes reflejada en el Castillo de Sant Joan, la Fuente gótica o la iglesia de Santa María. No podía faltar el Jardín Botánico de Marimurtra a orillas del Mediterráneo, considerado uno de los mejores de toda Europa al reunir más de 4.000 especies vegetales.
2. Tossa de Mar
Es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, en el que destaca la Vila Vella. Este recinto amurallado se levantó a finales del siglo XII y en 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. Tras el recinto amurallado se encuentra una pequeña cala conocida como Es Codolar donde es posible disfrutar de un baño sin tanta aglomeración. Por su parte, el Casco Antiguo de estilo medieval también es precioso para pasear por él, descubriendo los pequeños rincones que esconde. No te vayas sin subir al Mont Guardí para contemplar el paisaje de toda la ciudad a tus pies.
3. Sant Feliu de Guíxols
A unos quince minutos al norte de Tossa de Mar se localiza este pueblo pesquero. La carretera que conecta ambas localidades permite vislumbrar increíbles paisajes al bordear la costa y la montaña. En el entorno del pueblo es posible encontrar varias calas escondidas, algunas de ellas de acceso bastante difícil, pero que merecen totalmente la pena por lo bonitas que son y por ofrecer la posibilidad de practicar el submarinismo. Por otra parte, en cuanto a monumentos, destaca sin lugar a dudas el Monasterio de época benedictina. En este recinto aún se conservan edificios tan relevantes como la iglesia de la Mare de Déu o las torres del Corn y del Fum.
4. Lloret de Mar
Esta localidad es, probablemente, uno de los destinos más populares para pasar unos días de vacaciones en la Costa Brava. Y es que Lloret de Mar presenta una enorme riqueza natural con excelentes playas y calas de arena blanca donde poder descansar y disfrutar del sol y las actividades acuáticas. Sin embargo, el municipio en sí es un reflejo de las civilizaciones iberas que vivieron en el territorio y, a día de hoy, aún se conservan restos arqueológicos como la iglesia gótica Sant Roma construida en 1522 y el Castillo de Sant Joan del siglo XI usado para defender Lloret. Por otra parte, sobre un acantilado se localizan los Jardines de Santa Clotilde, los cuales rememoran los antiguos diseños del Renacimiento italiano.
5. Begur
Durante la ruta por la Costa Brava es obligatorio pararse a descubrir la zona de Begur, sinónimo de pequeñas calas de aguas cristalinas que lo convierten en uno de los lugares más bonitos de todo el Mediterráneo. Entre sus playas destacan Sa Riera, Aiguablava y la preciosa Sa Tuna. Este pueblo antiguamente dedicado a la pesca cuenta con importantes espacios de interés histórico y cultural, como el castillo ubicado sobre una cima que fue declarado en 1943 como Monumento Histórico Nacional. Sin duda alguna, lo mejor es dejarse llevar por las calles de Begur para encontrar sus secretos, como la mansión señorial de la bailaora Carmen Amaya que ostenta el título de Monumento Histórico Artístico.
Estos son solo algunos de los pueblos que pueden visitarse en una ruta por la Costa Brava. sin embargo, también os podéis dirigir a Calella de Palafrugell, Llafranc, Tamariu, Cadaqués o incluso las Islas Medas para disfrutar de un día de aventura en el mar. Para los que busquen un poco de cultura pueden dirigirse a Figueres, lugar de nacimiento del conocido pintor Dalí, o Empúries, una antigua ciudad griega y posteriormente romana en la que aún se vislumbran las ruinas de varios templos. No cabe duda que la Costa Brava posee un encanto tan característico que embauca a todo aquel que se atreve a recorrerla.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.