El economista jefe del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), Rolf Strauch, afirma el rescate bancario español fue un «éxito», ya que ayudó a España a salir de la crisis y a sanear el sistema financiero, pero advierte que la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), más conocida como el banco ‘malo’, registra mayores pérdidas de lo previsto, lo que puede crear un «problema» con los pasivos del Estado. En el ejercicio 2018 perdió 878 millones de euros, un 55% más que el año anterior.
A la situación de la Sareb se suma la desinversión de Bankia, de la que el Estado posee aún el 61% a través del Frob, y la mejora de la rentabilidad y la cobertura de capital de los bancos, ya que, aunque «ha mejorado», su posición es «débil» si se compara con la de otros Estados miembros.
En su seminario sobre ‘El papel del MEDE en la zona euro’, organizado por el Ministerio de Economía, Strauch recuerda que el programa de reestructuración de la banca en España la dotación podría haber alcanzado los 100.000 millones de euros, si bien al final se desembolsaron solo unos 41.000 millones de euros para recapitalizar entidades y la financiación de la Sareb.
El programa se diferenció de los puestos en marcha en otros países, ya que fue más breve (18 meses) y se basaba en la revisión de la calidad a través de los test de estrés y en la cooperación con el FMI. Los objetivos del programa eran restablecer el funcionamiento del sector bancario a través de varias vías, con el fin de que los bancos fuesen «más sólidos», redujesen sus deudas, mejorasen su gobernanza, las condiciones de financiación y la situación de liquidez.
Según Strauch, los efectos del programa empezaron a sentirse «inmediatamente», ya que mejoraron las condiciones de financiación, así como el capital de las entidades, al tiempo que se redujo «enormemente» la morosidad y se produjo una «revolución total» en las cajas de ahorro, que pasaron de 45 a 2.
El economista jefe del MEDE ha citado como lecciones aprendidas, transcurridos siete años del programa de asistencia financiera español, la necesidad de que el Gobierno tome «las riendas», la calidad del programa, el apoyo externo, el reparto de cargas y la evaluación independiente.
A nivel macroeconómico, con el recate bancario «la economía experimentó un giro de 180 grados» y ahora se ve que se puede lograr un gran crecimiento sin que se genere un saldo exterior tan importante». El economista jefe del MEDE subraya que España ha demostrado su «fuerza», ha ganado competitividad y el sector de exportaciones está yendo «muy bien».
En su opinión, aunque la reformas bancarias fueron «exitosas», el paquete general de reformas podía haber sido un «poquito más ambicioso» para resolver problemas que aún persisten, como el elevado endeudamiento público y desempleo y una productividad «relativamente baja» que puede generar limitaciones al crecimiento a largo plazo.
Amortización superior al 40%
Según el secretario general del Tesoro, Carlos San Basilio, el «éxito» de la experiencia española con el MEDE se refleja en la capacidad de España de realizar pagos anticipados del préstamo de 41.000 millones, ya que ha amortizado ya de forma anticipada más del 40%, quedando por devolver 23.700 millones y habiéndose logrado «ahorros» para el Tesoro.
El presidente del Fondo, Jaime Ponce, cree que el banco ‘malo’ es un instrumento «muy útil», pero reconoce que la puesta en marcha de la Sareb «se hizo demasiado deprisa para valorar los activos, que se transfirieron muy deprisa y en un momento de mucha incertidumbre».
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