Parodiando el título de la película de Ricardo Palacios y en alusión al apelativo con el que les definió Albert Rivera, el espectáculo que nos ofrecieron los protagonistas directos e indirectos de la fallida investidura, fue una comedia de enredo que terminó derivando en esperpento. La política mirada en un espejo cóncavo, y que aparca el desenlace final hasta septiembre, tiempo para el que Sánchez volvió a emplazar al PP y a Ciudadanos a quienes tiró los tejos sin rubor para escarnio de las unidas socias preferentes y su banda como las definía el paladín de los naranjas.
Como si de un avezado monologuista del absurdo se tratara, Pedro Sánchez se interpretó a sí mismo. Vacío de ideas y proyectos y maestro de la demagogia, el candidato ocultó deliberadamente sus intenciones respecto a los dos principales problemas que ocupan y preocupan a la mayoría del auditorio de españoles: la economía y Cataluña. ¿Es el indulto a los políticos presos uno de los precios a pagar por el apoyo o la abstención de ERC a su investidura? ¿En qué consiste esa reforma del Estatuto catalán de la que habla? ¿Qué competencias y concesiones está dispuesto a hacer para encontrar esa “solución democrática” para Cataluña sin mencionar a la Constitución que se recogía en el comunicado conjunto de su reunión con Torra en Barcelona el pasado diciembre? Son preguntas que Sánchez deliberadamente ni puede ni quiere responder.
Cómo también ocultó deliberadamente cuál es el proyecto económico de su Gobierno, si lo tiene. En un alarde de cinismo Sánchez comenzó por apropiarse del crecimiento de la economía -el doble de la media de la UE, recordó- y de la creación de medio millón de empleos anuales. Frutos ambos de los presupuestos y de la reforma laboral del gobierno de Mariano Rajoy, con los que él sigue gobernando. Y a continuación nos obsequió con una mera enumeración de objetivos como la subida del salario mínimo, el ingreso mínimo vital, el aumento de la inversión en educación y dependencia, o el aumento de las líneas de Alta Velocidad. Aspiraciones todas que suponen un fuerte aumento del gasto y ponen en grave riesgo el objetivo de déficit, la imprescindible reducción de la deuda y la continuidad del consumo y la inversión. Porque, aunque Sánchez no lo quiso decir ese mayor gasto lo piensa financiar con subidas de impuestos en IRPF, Sociedades y fiscalidad medioambiental o tecnológica, poniendo en grave riesgo la productividad, la competitividad y la creación de empleo. Capacidades que irónicamente él definió como prioridades y a las que sus propósitos no declarados amenazan.
Y qué decir de un Pablo Iglesias cuya estrategia de desprestigio de las instituciones ha intentado convertir en un circo el Parlamento para en un golpe de efecto a la desperada tratar de transformarlo en un zoco donde se compran y se venden ministerios y competencias. Artimaña que sólo le sirvió para demostrar su ignorancia puesto que como le ilustró Adriana Lastra las competencias en políticas activas de empleo que Iglesias pretendía trapichear a cambio del voto afirmativo están transferidas a las comunidades autónomas.
Y hablando de bandas. Cómo olvidar la del otro Pablo, el opositor, colocando a Javier Maroto como senador autonómico por Castilla y León y más que posible portavoz popular, al que desde Génova se premian sus servicios con sueldo en el partido, sueldo en el Senado y un empadronamiento en Segovia, provincia que sólo conoce como turista y por sus excelencias culturales, históricas y gastronómicas.
Una canonjía para el hombre a quienes muchos en su propio partido atribuyen el mérito de la desaparición del Partido Popular en el País Vasco, que fue el director de campaña en los comicios del pasado mes de abril consiguiendo el mayor descalabro electoral en la historia del PP, por lo que fue apartado y escondido en la siguiente de las municipales y autonómicas de mayo. Y que, como apuntan también desde dentro de la formación de la gaviota “es el autor de las listas más perdedoras del PP por su sabor a venganza y a revancha, colocando a candidatos dudosos, irrelevantes y sin una sola hoja de servicios en circunscripciones como Huelva, Málaga, Cantabria, Asturias o Madrid”.
Pues eso, que ¡Viva la banda! y repetimos en septiembre.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.