La proyección de las renovables irá en perjuicio de las petroleras

05/08/2019

Carlos Morán.

Tal y como se ha podido apreciar durante el último año en los mercados a nivel global, las energías renovables están en pleno boom, y se prevé que se mantenga en esta línea alcista. Cada vez más, la energía producida en nuestro país es la llamada energía verde. Sin ir más lejos, ya el año pasado el 38% de la electricidad total producida a nivel nacional, procedía de fuentes renovables, y se espera que en los próximos 10 años aumente esa cifra al doble.

La energía verde está en cabeza como alternativa a las formas de energía tradicional y es utilizada por las compañías que buscan mejorar la eficiencia y contribuir a la sostenibilidad del planeta.  Por ello, empresas como Siemens Gamesa, se ven beneficiadas por este movimiento recibiendo pedidos millonarios, sin ir más lejos,  el recientemente realizado por Orsted para el suministro de aerogeneradores para un proyecto eólico en Taiwán, o la compra por parte del pabellón de energía de Singapur  de la cartera de activos de gas natural licuado de la energética española Iberdrola. Este tipo de pedidos han permitido revalorizaciones de más del 26% en el último año para Siemens Gamesa y del  49.93% para Iberdrola.

Por otro lado, tenemos la respuesta inversa que afecta a las energéticas “tradicionales” dedicadas al petróleo e industria.

El petróleo ha reducido considerablemente sus existencias lo que resulta en restricciones de producción, esto se traduce en una mayor demanda del producto, lo que está aumentando los niveles de volatilidad. Crédito y Caución estima que los precios del petróleo puedan llegar a los 70/80 dólares por barril y superar los 88 para el año 2025. Esto supondría llegar a la cota de máximos no vistos desde 2014.

Sin embargo las restricciones de producción anteriormente señaladas por parte de la OPEP y Rusia, más las interrupciones en los suministros en Venezuela, Libia y Angola, y la importante tensión entre Estados Unidos e Irán, generan una situación geopolítica de incertidumbre e inestabilidad, algo que asusta a los mercados. Todo esto añadido a todas las movilizaciones gubernamentales dirigidas a la implantación y transición hacia una economía de energía limpia con emisiones cero y las fuertes sanciones por parte de la justicia estatal, provoca fuertes caídas en compañías como Repsol.

Es por todo esto que entidades como JP Morgan creen en el futuro de las energías renovables, invirtiendo desde su fondo de renovables llamado Sonnedix, en plantas fotovoltaicas.

La carrera por el futuro de la energía  se decanta por las compañías enfocadas a las renovables, que se encuentran a la cabeza, por el momento, y eso los inversores lo saben.

Carlos Morán es analista de XTB

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