El componente tecnológico del empleo en España preocupa a los sindicatos. En su entrevista ayer con el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, las organizaciones sindicales recalcaron la necesidad de que se dé un impulso a la transformación del modelo productivo español mediante políticas que permitan alejar el fantasma de una nueva crisis de empleo.
Para ello, los líderes sindicales, Unai Sordo (CCOO) y Pepe Álvarez (UGT) esgrimieron algunos datos relativos a la evolución del empleo desde el inicio de la recuperación. En uno de estos informes, los sindicalistas constatan que, si bien la creación de empleo se muestra más diversificada que antes de la crisis, el volumen de puestos de trabajo creados muestran aún un déficit en cuanto a su valor añadido.
Así lo constata un informe de Comisiones Obreras (CCOO), aparecido junto a los últimos datos de paro registrado, que, tras poner de relieve esta positiva diversificación de la economía española, advierte que la realidad es que “la inmensa mayoría del empleo creado en España se ubica en sectores de actividad de bajo contenido tecnológico”.
En concreto, el estudio, que toma el período comprendido entre 2013 y 2018, señala que las ramas que más han crecido en relación al empleo en estos cinco años son actividades inmobiliarias, un 73%; construcción, un 39%; hostelería, un 35% y actividades artísticas, recreativas y de ocio, un 35%, según los datos de la encuesta de población activa (EPA) correspondientes al cuatro trimestre.
El sindicato critica que el 92% de los puestos de trabajo netos creados pertenecen a actividades de contenido tecnológico bajo. Y solo el 8% del empleo creado se concentra en ramas de contenido tecnológico medio y alto de las industria y los servicios, concluye.
Crece la precariedad.
Una de las consecuencias de la generación de empleo en estos sectores de bajo valor añadido es la precariedad asociada a estos puestos. “La reducción del desempleo se está logrado en gran medida a costa de disparar de nuevo los niveles de precariedad”, reiteran.
Así, apenas el 46% de las personas asalariadas tienen un contrato indefinido y a jornada completa, añade el informe, presentado junto a los últimos datos de paro y afiliación de julio.
Con datos de afiliación a la Seguridad Social, el porcentaje de cotizantes con un contrato indefinido a jornada completa se sitúa en el 48,2% a final de 2018, un punto y medio menos que antes de la crisis, cuando rozaba el 50%.
Mientras tanto los contratados a tiempo parcial han crecido desde el 7,4% hasta el 11,2%, en el caso de los contratos indefinidos; y del 8% hasta el 11%, en el caso de los temporales.
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