¿Por qué no se invierte, si el dinero no cuesta nada?

05/09/2019

Hernando F. Calleja.

Debería suspenderme a mí mismo. En mis clases de la Facultad, siempre he defendido que cuando un artículo se titula con una interrogación, desde la primera línea del texto hay que dar respuesta a la pregunta formulada. Nunca me planteé que se pudiera escribir un artículo, no un ensayo, sobre cuya interrogante del titular, no hubiera respuesta o si la hubiere, que no esté al alcance de la mano más que de científicos de laboratorio que todavía no se han decidido a publicarla o bien que haya tantas respuestas distintas que la pregunta sea sólo un argucia retórica. Más bien ocurre esto último.

En Europa estamos en una fase en la que las entidades financieras quieren prestar y no encuentran a quién ni para qué, salvo, acaso, para los peticionarios de hipotecas. Veamos los datos españoles sobre la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), dentro de los componentes de la demanda.  Según el INE, el año pasado la FBCF  creció el 5,3 por ciento, alentada por la constatación de que la larga crisis internacional parecía con ganas de pasar al olvido. Sin embargo, en el primer semestre de este año,  sólo ha crecido al ritmo del 2,9 por ciento  (el 4,7 por ciento en el primer trimestre y un exiguo 1,2 por ciento en el segundo trimestre). Mientras la FBCF en construcción, que creció el 6,2 por ciento en 2018, ha mantenido el 3,8 por ciento en el primer semestre (4,3 por ciento en el primer trimestre y 3,4 en el segundo), la FBCF en bienes de equipo registró en el segundo trimestre de este año una tasa negativa del -1,0 por ciento, con una estrepitosa caída desde el 5,1 por ciento del primer trimestre del año.

Es evidente que el mundo desacelera, salvo casos extravagantes como India, que crece al 7,1 por ciento y subiendo. Es una posible respuesta parcial a la pregunta retórica del titular. Si no va a incrementarse la demanda ni externa ni interna, por qué arriesgar.

Respuesta incompleta, porque sí hay áreas del globo en las que el crecimiento va a ser pujante, lo que ocurre es que están lejos y son gente rara. ¡Ah, bueno, si se trata de eso! Pero es que los tipos a empresas se mueven entre el 2 y el 3 por ciento y en algunos casos por debajo de estas cifras. Y en el momento actual, casi nada de lo que tenía utilidad hace cinco años vale para los próximos cinco años.  Ya, es que…, qué pereza pensar en invertir cuando la deuda pública me da ¡el 0,36 por ciento de rendimiento a 10 años! Lo entiendo, lo entiendo, y es una inversión tan segura. Por supuesto, esto no es Argentina.

No claro, cada vez nos parecemos más a Italia, que es otra cosa, aunque allí, en menos de un mes se ha cambiado de mayoría gubernamental, sin elecciones ni nada y aquí ya va no sé cuánto desde que hubo elecciones.

Ve, esa es otra posible respuesta a la pregunta del titular, aunque también parcial. Un país en funciones durante meses no es la mejor credencial para inspirar confianza a los potenciales inversores. Mire cómo van las ventas de coches, o las dudas sobre el futuro energético o el retraso tecnológico en varias disciplinas estratégicas o las vicisitudes a las que estará expuesta la vida laboral o las pensiones o la hipertrofiada deuda pública o por dónde deben circular los patinetes eléctricos…

Quizás deba ser un poco piadoso conmigo mismo, como, en general, lo hice con mis alumnos. Hagamos como que nunca enseñé aquello de que con un titular interrogativo, en la primera línea hay que dar una respuesta.

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