El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido modificar sus tipos de interés por primera vez desde 2016 recortando 10 puntos básicos al tipo de facilidad de depósito, hasta situarlo en el -0,5%. Al mismo tiempo, ha mantenido el tipo de interés de referencia en el 0% y el de facilidad de préstamo en el 0,25%.
También ha anunciado que reanuda las compras netas de activos, por valor de 20.000 millones de euros al mes a partir del 1 de noviembre por un periodo indeterminado.
El BCE ha especificado que no cobrará nada a los bancos y otras entidades de crédito por el exceso de fondos, con respecto a las reservas mínimas obligatorias, que mantengan en las cuentas de sus bancos centrales nacionales.
Tras la reunión del Consejo de Gobierno del BCE, la institución había anunciado que rebajaría otros 10 puntos básicos la tasa de facilidad de depósito, hasta el -0,5%, aunque aplicaría un sistema de segmentación para limitar el impacto negativo de esta tasa.
Después de la rueda de prensa realizada por el presidente del BCE, Mario Draghi, la entidad ha especificado que al exceso de reservas se le aplicara un tipo de interés del 0%, mientras que a los fondos que entren dentro de los requisitos de reservas mínimas se les aplicará el interés de la tasa de facilidad de depósito.
No obstante, los bancos solo recibirán el interés de remuneración del 0% sobre un volumen de exceso de reservas equivalente a multiplicar por seis el requisito de reservas mínimas.
A partir del 30 de octubre se comenzará a aplicar la tasa de remuneración. No obstante, el BCE ha indicado que podrá cambiar esa tasa del 0%, así como el volumen máximo elegible de reservas, en futuras decisiones de política monetaria.
Revisión a la baja de las expectativas
El BCE también ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento de la inflación y del producto interior bruto (PIB) para 2019 y 2020, dados los riesgos para la economía de la Eurozona.
De este modo, las nuevas previsiones del BCE contemplan un crecimiento del PIB de la zona euro del 1,1% para 2019, una décima menos que antes, mientras que el pronóstico para 2020 se ha revisado en dos décimas a la baja, hasta el 1,2%. Para 2021, el BCE ha decidido mantener la cifra en el 1,4%.
«Los riesgos al pronóstico siguen alineados a la baja por factores geopolíticos, el aumento del proteccionismo a nivel mundial y las debilidades de los países emergentes», ha subrayado el presidente del BCE, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno.
En lo que respecta a la inflación, el BCE ahora espera que cierre 2019 con un incremento del 1,2%, una décima menos que la estimación anterior. Para 2020, la revisión ha sido más abultada, ya que la entidad espera que la inflación sea del 1%, cuatro décimas menos. Para 2021, el BCE considera que el alza de los precios será del 1,5%, una décima menos que antes.
Reacciones
Ulrike Kastens, Economist Europe de DWS, afirma que «el BCE ha cumplido una vez más y ha sorprendido en su decisión de ampliar la política monetaria». Las decisiones más importantes se refieren a la reanudación del programa de adquisiciones de deuda pública (20.000 millones de euros al mes) y al cambio de orientación a futuro (orientar las expectativas del mercado comunicando sus puntos de vista a más largo plazo sobre la política monetaria).
«Se espera que las nuevas compras continúen hasta poco antes de que el BCE comience a subir de nuevo los tipos de interés – siempre que sea posible. Los tipos de interés se mantendrán en el nivel actual -o en un nivel inferior- hasta que la tasa de inflación converja vigorosamente frente a la tasa de inflación objetivo del BCE del 2%», añade. «En otras palabras, durante mucho tiempo, porque en el contexto del debilitamiento de la economía, la inflación parece que todavía tardará mucho tiempo en avanzar hacia el objetivo del BCE. Esta hipótesis la comparte el BCE, que redujo sus proyecciones de inflación», insiste esta experta.
«La compra de deuda pública se está convirtiendo así en un instrumento permanente. La reducción de los tipos de depósito, la introducción de un sistema de tipos de depósito de dos niveles y la mejora de las condiciones de las subastas a largo plazo completan el paquete. Este último apoyará particularmente a los bancos del sur de Europa», explica la Economist Europe de DWS.
«Sin embargo, entrar en esta fase de política aún más expansiva de mantener los tipos de interés más bajos durante más tiempo implica riesgos considerables. Sigue ofreciendo unas condiciones de financiación extremadamente favorables en la zona euro. Sin embargo, al mismo tiempo, el riesgo de efectos secundarios negativos también están aumentando, incluidas las burbujas de precios en los mercados inmobiliarios y las continuas presiones sobre los sistemas privados de pensiones. Los efectos secundarios sobre la estabilidad financiera serán aún mayores, sobre todo porque la fase de política a bajo interés continuará durante mucho tiempo. El nuevo presidente del BCE parece dispuesto a prestar mucha atención a estos riesgos. De lo contrario, el apoyo público podría erosionarse. No obstante, queda una pregunta inquietante: ¿Qué sucede si, en contra de lo esperado, la economía entra en recesión? La política monetaria ha alcanzado sus límites y ahora está cediendo el testigo a la política fiscal», concluye el análisis de Ulrike Kastens.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.