La economía, en femenino y plural

19/09/2019

Miguel Ángel Valero. La Universidad de Sevilla y Afi muestran a 15 mujeres que han realizado aportaciones al conocimiento económico. // La economía no es sólo cosa de hombres

Joaquina Laffarga, comisaria de la exposición y catedrática de la Universidad de Sevilla, y Mónica Guardado, directora de Afi Escuela de Finanzas.

Joaquina Laffarga, comisaria de la exposición y catedrática de la Universidad de Sevilla, y Mónica Guardado, directora de Afi Escuela de Finanzas, presentan la muestra «La economía no es solo cosa de hombres», que estará en la sede del centro en Madrid hasta el 10 de octubre. La exposición se enmarca dentro de #MujeresQueTransforman, una iniciativa de Afi Escuela de Finanzas, iniciada hace más de un año y que busca poner en valor el talento y la capacidad transformadora de las mujeres en la economía.

La muestra incluye a Janet Marcet (1769-1858), Hariet Taylor Mill (1807-1858), Maryn Harris Smith (1844-1934). Mary Paley Marshall (1850-1943), Clara Elisabeth Collet (1860-1948), Rosa Luxemburgo (1870-1919), Edith Abott (1876-1957), Elizabeth Booy Schumpeter (1898-1953), Joan Robinson (1903-1983), Rose Director Friedman (1910-2009), Edith Penrose (1914-1996), Anna Jacobson Scwartz (1915-2012), Elinor Ostrom (1933-2012), la única que logró el Premio Nobel de Economía, y Janet Yellen (1946). Todas, mujeres que han realizado aportaciones al conocimiento de la economía. Ninguna española, por cierto. Y la única que vive es Janet Yellen, presentada como «la economista más influyente de todos los tiempos».

Joaquina Laffarga se pregunta «¿por qué nunca se escucha a una mujer hablar de economía en la televisión y en la radio?», cuando desde el nacimiento de esa ciencia, fijado en el siglo XVIII con la publicación de la obra “La riqueza de las naciones”, de Adam Smith, «ha habido mujeres dedicadas a estudiar esta disciplina». En la exposición «no están todas las que son», admite.

«Si le preguntamos a cualquier alumno de cualquiera de los grados que tiene relación con la Economía que cite algunos economistas clásicos, seguramente que todos mencionan a Keynes y a Adam Smith, y muchos a Ricardo o Schumpeter. Pero con seguridad habrá muy pocos que citen a Joan Robinson o a Elinor Ostrom, aunque ambas hayan hecho importantes contribuciones a la teoría económica y en el caso de Elinor Ostrom haya sido la única mujer galardonada con el Nobel de Economía», añade.

Al igual que ocurre en otras disciplinas, las mujeres que han hecho aportaciones relevantes a la las Ciencias Económicas han estado totalmente ignoradas y en el mejor de los casos relegadas a un segundo plano. Todo esto puede llevar a pensar que la Economía en los siglos XIX y XX era solo cosa de hombres, cuando «la historia del pensamiento económico es la historia de la exclusión de las mujeres economistas«.

«La historia de estas pioneras tienen muchas cosas en común: nacidas en familias de corte liberal y alto poder adquisitivo cuyos padres estaban preocupados por su educación, cuestión importante si consideramos que a finales del XIX y principios del XX las mujeres estaban dedicadas a las tareas domésticas y al cuidado de maridos e hijos. Sus maridos también jugaron papeles muy importantes, apoyando sus carreras y publicando con ellas, sin embargo, los méritos se les atribuían a ellos», explica la comisaria de la exposición.

Otras características comunes son «el interés que muestra la mayoría por la economía social y su capacidad de reivindicación, ya que fueron grandes luchadoras en pos de la igualdad entre sexos y del sufragio femenino».

«Aunque en las facultades de economía y empresa las mujeres son mayoría, no lo son en las cúpulas de las empresas, ni en las cátedras, ni en la investigación», destacan  María José Charlo y Joaquina Laffarga, profesoras de la Universidad de Sevilla, en el folleto con las reseñas biográficas.

Para Mónica Guardado, la exposición muestra «historias de coraje», porque «no es lo mismo ser mujer economista ahora que entonces» y porque en todas ellas se puede comprobar su preocupación social.

Joaquina Laffarga se niega a «reconocer que seamos diferentes porque seamos mujeres», cuando se la pregunta si existe un modo ‘femenino’ de hacer economía. «La única diferencia es que a la mujer se la ha exigido más para llegar, sobre todo formación», contesta. «No hay un estilo femenino de hacer economía, como no existe tampoco a la hora de gestionar una empresa», insiste, al tiempo que subraya que «hay una parte de la economía que no cuenta y de la que no se habla que es la doméstica«.

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