El consejo de administración de Banco Santander ha aprobado el primer dividendo con cargo a los resultados de 2019 por un importe total de 0,10 euros por acción, que se abonará íntegramente en efectivo a partir del próximo 1 de noviembre. El importe es igual al que se pagó hace un año entre agosto (0,065 euros) y noviembre (0,035 euros). Como se anunció en 2018, desde este año los accionistas de la entidad recibirán el dividendo en dos pagos en lugar de los cuatro que percibían hasta ahora. El último día de negociación de la acción con derecho al cobro de dicho dividendo será el 29 de octubre y cotizará ya ex-dividendo el 30 de octubre.
Además, el consejo ha confirmado su intención de mantener un porcentaje del beneficio atribuidoordinario del 2019 que se dedica al dividendo (payout) de entre el 40% y el 50%, y que la proporción del dividendo en efectivo sea al menos de la misma cuantía que el año pasado.
Ana Botín, presidenta de Banco Santander, señala que “el dividendo anunciado hoy es una muestra de la fortaleza y la resiliencia del modelo de negocio» del grupo. «Pese a algunos factores adversos de mercado, especialmente en Reino Unido, nuestra diversificación única en Europa y América nos ha permitido lograr resultados predecibles, dar un dividendo por acción en efectivo sostenible, que ha crecido un 174% en los últimos cinco años, y obtener un aumento de los ingresos de clientes de más del 20% y del beneficio atribuido del 87%. En los últimos cinco años, hemos incrementado el capital en un total de 25.000 millones de euros», añade.
Deterioro en Reino Unido
Una revisión del fondo de comercio adscrito a Santander UK arroja como resultado un
deterioro por importe aproximado de 1.500 millones de euros. El ajuste se debe principalmente al cambio en las expectativas para Santander UK como consecuencia de un entorno regulatorio complejo, por los distintos efectos negativos de la norma que obliga a los bancos a separar el negocio de banca minorista del de banca de inversión. El cambio normativo ha supuesto un aumento de activos en la sucursal de Londres de Banco Santander de aproximadamente 40.000 millones de euros (de los que 25.000 millones son de un traspaso inicial de activos desde Santander UK), así como un incremento de los costes al duplicarse algunas funciones, lo que a su vez ha dado lugar a una disminución en la capacidad de generación de beneficios de Santander UK.
El ajuste también es resultado del incremento en la presión competitiva en Reino Unido
y del impacto de la incertidumbre generada por el Brexit en el crecimiento económico del país. El apunte contable del saneamiento se realizará en las cuentas consolidadas del Grupo en el tercer trimestre de 2019. Aunque tendrá impacto en el beneficio atribuido, no afectará a su resultado ordinario, al valor contable tangible por acción del Grupo ni a sus compromisos con los clientes. Tampoco afectará a la ratio de capital CET1 de Banco Santander, puesto que los fondos de comercio están excluidos de su cálculo, a la generación de los flujos de caja ni a los objetivos a medio plazo del Grupo anunciados en el Investor Day celebrado el pasado 3 de abril en Londres.
«Aunque las reformas que obligan a separar el negocio de banca minorista y el Brexit han afectado a la rentabilidad en Reino Unido, este mercado sigue siendo clave y estamos invirtiendo significativamente para mejorar nuestra posición competitiva y atender aún mejor a nuestros clientes”. señala Ana Botín.
Cambios en el consejo
La comisión de nombramientos de Banco Santander ha propuesto la incorporación de Pamela Walkden al consejo como consejera independiente. Walkden ha ocupado puestos de responsabilidad, fundamentalmente en Standard Chartered Bank, donde trabajó casi 30 años como responsable de riesgos, auditoría interna o tesorería. También ha sido miembro independiente del panel de reforma regulatoria (Regulatory Reform Panel) de la Prudential Regulation Authority (PRA) de Reino Unido y del Stakeholder Group de
la Autoridad Bancaria Europea.
Pamela Walkden ocupará la vacante que deja Carlos Fernández, que ha sido consejero independiente desde 2015. Su nombramiento se hará efectivo cuando se hayan recibido las autorizaciones correspondientes, y será sometido a ratificación en la próxima junta general de accionistas de Banco Santander.
«Aportará mucha experiencia financiera complementaria con el consejo actual, ya que tiene una larga trayectoria en el sector bancario en puestos directivos de negocio y control. Además, como británica y mujer añade diversidad, lo que representa una de nuestras fortalezas más relevantes y un aspecto clave para el éxito de cualquier
consejo de administración en el entorno actual”, subraya Ana Botín.
Tras estos cambios, el consejo del Santander estará compuesto por 15 miembros, el 60%, independientes; el 40%, mujeres; cuatro nacionalidades (española, británica, estadounidense y portuguesa) y con una amplia representación de sectores (financiero, industrial, tecnológico y académico).
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