Llegó la violencia

19/10/2019

Josep M. Orta.

Tantas denuncias de una inexistente violencia especialmente por parte de PP y Ciudadanos al final lo han conseguido: En Catalunya se están produciendo actos violentos-Durante el día hay numerosos actos de protesta_ multitudinarias manifestaciones, marchas, cortes de carretera que tienen el signo común el pacifismo que han acreditado los actos nacionalistas desde hace más de diez años y que ahora se escandalizan y rechazan la deriva que han tomado los acontecimientos.

Pero cuando cae la tarde el panorama cae radicalmente y grupos perfectamente organizados actúan con una violencia desconocida en estas tierras: No rehuyen los enfrentamientos con las fuerzas policiales, van pertrechados con utensilios propios de la guerrilla urbana pero estrenan nuevas tácticas. No dudan en provocar grandes incendios con los ingredientes que les proporciona el mobiliario urbano, desde contenedores de basura hasta containers de las obras que se están realizando en la ciudad. Además saben levantar las aceras para proveerse de adoquines.

El numeroso contingente policial que estos días está desplegado en Catalunya no se anda con chiquitas pero se ven sorprendidos por una nueva forma de lucha callejera y con frecuencia sus actuaciones son desproporcionadas reprimiendo al primero que pasa y posibilitando unas imágenes de violencia que de buen seguro darán la vuelta al mundo. Parece que la forma de actuar ante una guerrilla urbana no es una asignatura que se imparta en las academias.

Los sociólogos hacen análisis de urgencia de las causas de la irrupción de la violencia. Una es muy clara: la falta de diálogo entre los políticos y, además, la justicia ha descabezado a los dirigentes de las formaciones nacionalistas con graves penas de prisión. El resultado ha sido que se han quedado sin interlocutores que sepan canalizar las inquietudes de la población. Desde hace muchos años las invitaciones al diálogo y a la negociación provenientes de las autoridades catalanas han recibido un “no” por respuesta cuando la ha habido. Otras veces ha sido el silencio cuando no la descalificación. Por no haber afrontado el problema en su momento vienen los actuales lodos. 

Ello ha propiciado que la ciudadanía haya desbordado a su clase política, hasta ahora de una manera civilizada que tampoco ha querido ser escuchada. Ello ha propiciado que determinados sectores se hayan radicalizado y busquen otros caminos. Por otra parte en Barcelona hay una cierta tradición de grupos antisistema, algunas veces ligados al movimiento ocupa y otras no. Finalmente en diversos momentos grupos anarquistas, incluso extranjeros, han protagonizado no pocos incidentes en la ciudad y que acaso la actual situación en Catalunya haya propiciado el “efecto llamada”.

También en los incidentes se encuentran gente muy joven (nacionalistas o no), personas que ven su presente y su futuro más que negro y que pueden encontrar en la calle una salida a sus frustraciones.

Esta puede ser un retrato más o menos ajustado de la situación en Catalunya y con este mapa hay que preguntarse si hay los médicos necesarios para curar la enfermedad, aunque es de temer que lo que hagan sólo empeoren la situación, máxime cuando estamos en plena campaña electoral y cuyo resultado era muy claro ayer y a medida que pasan los días cada vez es más incierto.

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