Esto, además de los cargos por valor de 814 millones anunciados en el primer semestre, principalmente por costes de reestructuración en España y Reino Unido, condujo a una caída interanual del beneficio atribuido durante los primeros nueve meses del 35%, según ha anunciado este miércoles la entidad.
Excluidos estos cargos, el beneficio fue de 6.180 millones de euros, un 2% más que en el mismo periodo del 2018 (+3% en euros constantes, es decir, excluido el impacto de los tipos de cambio), impulsados por el crecimiento de clientes y de volúmenes de negocio.
En el tercer trimestre estanco, la entidad obtuvo su mayor beneficio ordinario trimestral desde el segundo trimestre de 2010, de 2.135 millones de euros (+7% interanual), y un retorno sobre el capital tangible (RoTE), una métrica clave de rentabilidad, del 12,2%, «uno de los mayores entre sus comparables», según ha resaltado.
«Hemos conseguido el mayor beneficio ordinario desde hace casi una década a pesar de un entorno difícil, manteniendo las buenas tendencias del primer semestre. Y lo hemos logrado gracias a la fortaleza de nuestro modelo y a la nueva organización regional que anunciamos en abril y que pone en valor la pertenencia al Grupo», ha resaltado la presidenta de Grupo Santander, Ana Botín.