La Menina de Luis Alfonso de Borbón

31/10/2019

Carmen Duerto.

Luis Alfonso de Borbón ha tenido en los últimos meses un papel muy activo en la familia Franco, no ha dudado en manifestar públicamente su oposición al traslado de los restos mortales de su bisabuelo, Francisco Franco, desde el Valle de los Caídos al cementerio de El Pardo. Esa postura más las noticias de la quiebra de los bancos de su suegro y por consiguiente, de su trabajo, han hecho que se haya pasado por alto dos hechos relevantes para una familia tan católica como los Borbón-Vargas, el bautizo del cuarto hijo, Enrique de Jesús y la comunión de los mellizos; Alfonso y Luis. Una doble celebración que tenía lugar antes del verano, Luis Alfonso y María Margarita Vargas, aprovecharon para hacer las dos ceremonias en el mismo día. Querían discreción y lo festejaron en su casa madrileña. Por cierto, que al doble evento asistía el rey Emérito, don Juan Carlos, para gozo del suegro de Luis Alfonso, el venezolano Víctor Vargas. No hay que olvidar que Luis Alfonso, además de bisnieto de Franco, también lo es del rey Alfonso XIII, abuelo de don Juan Carlos.

Ni los Vargas ni los Borbón, se han dejado ver este verano por Sotogrande, donde el avión de los caballos de polo Las Lechuzas, propiedad de Victor Vargas, no se ha posado en las pistas del aeropuerto de Málaga. Todo perfil bajo, hasta que llegó el tema de la exhumación. Tanta discreción ha solapado la faceta artística y solidaria de Luis Alfonso de Borbón, en la muestra que estos días inunda Madrid de Meninas. 54 esculturas de fibra de vidrio con una altura cercana a los dos metros, exactamente 180 centímetros, con 160 cm de fondo y un peso de 30 kilos, que han sido realizadas por el artista Antonio Azzato, por segundo año consecutivo para un evento que llaman “Meninas Madrid Gallery”, que consiste en plantar por Madrid esas enormes Meninas hasta el día 30 de noviembre. Luego, se subastarán y lo recaudado, el año pasado fueron más de 300.000 euros, se donará a distintas ONGs, entre ellas la Fundación Rafael Nadal, que también ha pintado una menina. El año pasado se subastaron 53 y por ejemplo, la que decoró María Margarita Vargas, alcanzó los 5.200 euros, la de David Bisbal, 3.000, la de Eugenia Martínez de Irujo, 7.500 y la de Blanca Cuesta de Thyssen, 6.000 euros. Este año, la de Luis Alfonso, si se mantienen las cifras del año pasado, tendrá un precio de salida de 3000 euros. La menina decorada por el primo del rey Felipe, se encuentra al principio del madrileño Paseo del Prado y no pasa desapercibida por la gran bandera de España que ilumina la redonda y voluminosa falda de su menina. Decir que todas las meninas se han entregado en blanco y son los autores, entre los que hay un elenco variopinto de la sociedad española, Dani Rovira, Quique Dacosta, empleados de El Corte Inglés, Rosana o Miguel Ángel Muñoz, son los que deciden qué plasmar en ellas.

La Menina decorada por Luis Alfonso de Borbón, se encuentra en los primeros números del Paseo de Recoletos en Madrid. No tiene nombre y sus patrocinadores son los organizadores; Meninas Madrid Gallery, MCDM (Madrid Como Destino de Moda) del Ayuntamiento de Madrid y Acotex (Asociación Empresarial de Comercio Textil, complementos y piel). Reúne los tres mundos entre los que se debate el autor. En los bajos de la escultura, sitúa España, representada en la bandera con el escudo y diversos dibujos que se supone nos representan; un abanico, la paella, Don Quijote y Sancho Panza, el toro, la guitarra, el balón de fútbol y la flamenca, todo muy cañí. Por encima de España, en lo que sería el culete de la Menina, va la bandera venezolana también con su escudo y sus símbolos; el pozo de petróleo (materia prima que ha sido muy importante en el origen de la fortuna familiar de los Vargas y de cuyos ingresos se nutrió el primer banco que gestionó el suegro de Luis Alfonso, en Venezuela), la orquídea o los peces que viven en el paraíso natural que son Los Roques venezolanos o isla Margarita.

El cuerpo de la escultura y su corazón, Luis Alfonso lo reserva a Francia, como rey Louis XX que querría ser. En el estómago pinta las tres flores de lis del escudo de la Casa Real francesa de los Bourbon, y por los brazos y espalda, sitúa a la torre Eiffel, unos botines de cabaret, el queso, el gorro de chef, el brioche y el Arco del Triunfo. La cabeza, a falta de ser coronada, como también le ocurre a Luis Alfonso que no tiene quién le corone, luce un lujoso color oro. Por cierto, que Margarita de Austria, la infanta pintada por Velázquez y que inspira este despliegue de meninas por Madrid, no es familiar de Luis Alfonso, los Borbón llegaron de Francia a España al morir sin sucesión directa, Carlos II, el último de los Austrias. En la esquina madrileña y en todo su esplendor, se mostrará la gran Menina de Luis Alfonso de Borbón, hasta el día 30 de noviembre, a las puertas del palacete que ocupa el banco BBVA, como guiño final a todo este tema y antes de que la subasten.

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