Un país plural

04/11/2019

Josep M. Orta.

Semana de campaña. Tras la decisión de Pedro Sánchez de no querer pactar con nadie y provocar unas nuevas elecciones ahora toca votar de nuevo. En la corta campaña nuestra clase política ha elegido Catalunya como tema central de la misma manera que en la anterior era el “cuidado que viene la extrema derecha”. Sobre lo que piensan hacer si gobiernan, silencio con la excepción del PSOE que dibuja un idílico país como el de Alicia y sus maravillas. Por lo demás, una escalada de insensateces que deberían turbar incluso a quien las pronuncia.

Ahora el presente en funciones, consciente que el mapa que saldrá el domingo puede ser peor al de las últimas elecciones, vuelve a exigir que le permitan gobernar en solitario con la abstención de los populares. Aunque estos lo hicieran el país seguiría estando abocado a unos nuevos comicios dado que la gobernabilidad, con los escaños que le auguran las encuestas, hace imposible articular mayorías parlamentarias si no hay gobiernos de coalición. Y además en política no se hacen regalos y los votantes populares supongo que se sentirían muy defraudados si sus papeletas fueran utilizadas para facilitar el gobierno de su gran rival.

Pedro Sánchez aún se lamenta que los votos que le llevaron a La Moncloa le dieran la espalda en el debate de presupuestos pero en cambio no se responsabiliza que reclamara un cheque en blanco al resto de fuerzas políticas sin querer pactar nada, al igual que sucedió tras las pasadas elecciones.

Los socialistas, con su prepotencia, pretenden gobernar con un poco más del veinte por ciento de los votos ignorando que España es afortunadamente plural. Previsiblemente el mandato del pueblo español el próximo domingo volverá a decir al PSOE que elija entre gobernar en coalición con el PP o con Podemos y la gran pregunta es que hará entonces Pedro Sánchez. En un país normal lo que tendría que hacer es dimitir por haber llevado al país a un problema mayor del que tenia, pero asumir estas responsabilidades no es habitual en estas lares.

Además si el enemigo a batir es el separatismo catalán será interesante comprobar como estas fuerzas no sólo no retroceden si no que ocupan un mayor espacio político. Las propuestas que las diferentes fuerzas constitucionalistas hacen para Catalunya sólo se basan en represión y más represión y esto no aporta ninguna solución al problema. Incluso el Rey no puede visitar Catalunya sin recibir amplias muestras de rechazo.

Si hace tres meses España tenía un gran problema, ahora se ha hecho mucho mayor. Y por mucho que se repitan elecciones si los gobernantes no quieren leer el resultado y llegar a la conclusión que nadie puede gobernar en solitario no se solucionará nada.

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