Nadie está libre de los ataques de los mercados y tras la presión a que han sometido a Italia en las últimas semanas el círculo de países del euro se va ampliando más allá de los periféricos. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, es un estratega de los «efectos especiales», como el plan de ajuste aprobado casi de un día para otro, que tapó la boca momentáneamente a los mercados, que pasado el primer impacto han vuelto a la carga. Por este motivo, Berlusconi ahora quiere elaborar, con la colaboración de todos, un pacto de estabilidad que asiente las bases del crecimiento económico de su país, la única prueba que al parecer les vale a los mercados para cesar sus ataques.
De esta forma, Berlusconi quiere que todo el mundo se implique para que en septiembre se ponga en marcha el plan de estabilidad. La primera toma de contacto se ha producido este mismo jueves, en que el cavaliere se ha reunido con representantes de bancos, empresas y sindicatos. En concreto, asistieron a la sede del Gobierno representantes del Comité de Industria, de la Asociación Bancaria italiana y de los tres sindicatos más representativos del país (Confederación nacional de los sindicatos de los Trabajadores, Confederación Italia del Trabajo y Unión General del Trabajo), con el único objetivo de buscar una salida a la crisis con la que calmar a los mercados.
Algunos ya iban preparados con propuestas. Este ha sido el caso de los representantes sindicales que entregaron a Berlusconi un «plan anticrisis», en el que incluyen medidas financieras, además de un recorte inmediato de los costes de la política, además de un plan de privatizaciones y liberalización de sectores. El objetivo marcado por los sindicatos es, además, de los más ambiciosos que se han escuchado en el Viejo Continente: lograr el déficit cero en 2014. Este plan fue firmado por todos los participantes a la reunión.
Berlusconi, a su vez, decidió recoger algunas propuestas de este plan y decidió fijar una agenda para desarrollar algunas de las medias con las que el país pueda afrontar «un momento grave con la máxima determinación», según ha confirmó la Presidenta del Comité Nacional de Industria, Elena Marcegaglia al término del encuentro.
Acuerdo económico-social
Junto a las medidas económicas y de liberalización, Berlusconi también está interesado en lograr un acuerdo con los agentes sociales, basado en «propuestas y plataformas» de los propios agentes económicos, porque «está convencido» de que «sólo la participación de todos los actores económicos y sociales puede favorecer una salida compartida a la crisis».
Este convencimiento también es compartido por el ministro de Economía, Giulio Tremonti, quien ha explicado que «todos deben decidir juntos qué hay que hacer», por lo que ha apostado por «transformar la crítica en oportunidad». No obstante, Tremonti reserva al Gobierno la potestad de realizar la reforma fiscal.
El ‘Cavaliere’ ha subrayado que Europa «tiene los instrumentos necesarios para defender con mayor vigor la construcción común», y ha recalcado que Italia «ha honrado siempre la propia deuda», como lo demuestra el hecho de que durante todos estos años el actual Gobierno «ha demostrado que es capaz de reducirla».
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