El presidente de CaixaBank pide medidas fiscales para paliar los efectos de los tipos negativos

19/11/2019

Miguel Ángel Valero. Jordi Gual avisa que las familias pueden responder  aumentando el ahorro y gastando menos, lo que puede tener un efecto contractivo en la economía, buscando  rentabilidades ligadas a "una mayor asunción de riesgos", lo que supone una amenaza para "la estabilidad financiera".

«Es el mundo al revés: el deudor cobra intereses y el prestamista los paga». Así describe . el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, en el Fórum Europa el escenario de los tipos de interés negativos.Señala que sin duda han sido positivios para la salida de la crisis y para la recuperación económica, pero se están manteniendo «más allá de lo necesario», han dejado sin margen la política monetaria y suponen una amenaza para la estabilidad financiera porque propician la creación de burbujas especulativas. «Los perjuicios, los efectos colaterales adversos del mantenimiento de los tipos negativos superan actualmente a sus hipotéticos beneficios», argumenta.

Para evitar éstos, Jordi Gual cree que Europa debe impulsar las reformas estructurales y aplicar medidas fiscales «Hemos llegado a este punto porque la Eurozona ha exprimido al máximo la política monetaria, y la ausencia de una autoridad fiscal europea que complemente la política monetaria ha obligado a ésta a realizar unos esfuerzos extraordinarios».

«Es urgente diseñar una estrategia que evite la cronificación de esta situación de tipos negativos, que replantee algunos aspectos del marco de actuación de la política monetaria, dando más peso en sus decisiones a la situación financiera, porque no se puede pretender alcanzar el objetivo de inflación del 2% a cualquier precio», insiste Jordi Gual. «La política fiscal debe asumir su rol», remarca.

El presidente de CaixaBank avisa que muchas familias pueden responder a los tipos bajos aumentando el ahorro y gastando menos, lo que puede tener un efecto contractivo en la economía. Lo que a su vez provoca la búsqueda de rentabilidades ligadas a «una mayor asunción de riesgos y poniendo en cuestión la estabilidad financiera».

También reclama avances reales en la Unión Bancaria, «que necesita un activo seguro común», un Fondo de Garantía de Depósitos europeo, y un Fondo de Resolución «con el tamaño adecuado», y en la de Mercados de Capitales, además de una convergencia normativa.

En la misma línea de petición a Europa para impulsar medidas fiscales, Jordi Gual reclama al nuevo Gobierno que «se ponga las pilas» en reformas estructurales: pensiones, mercado laboral, educación, instituciones, entre otras.

El presidente de CaixaBank rechaza propuestas como el impuesto a la banca o a las transacciones financieras (la conocida como tasa Tobin), y se muestra tajante a la hora de afirmar que en 2020 ningún banco habrá dado el paso de cobrar por los depósitos a los pequeños ahorradores.

Diálogo «dentro de la ley»

Sobre Cataluña, Jordi Gual llama al diálogo «dentro de la ley». «Hemos vivido momentos difíciles en los últimos años. Hacemos una llamada al diálogo, porque sin duda esas dificultades, esas tensiones, no favorecen al desarrollo», señala.

«Mientras sean episodios puntuales, aunque no son positivos y deben ser rechazados, su incidencia en la economía y la empresa empieza a ser preocupante cuando se prolongan a lo largo del tiempo, y esperamos que ésta no sea la situación», señala Jordi Gual, que confía en el diálogo entre las fuerzas políticas y sociales para evitar que estas situaciones se prolonguen en el tiempo, porque lo que realmente «hace daño» al sistema económico y empresarial es la cronificación de estas tensiones.

Estrategia adecuada

Jordi Gual cree que la estrategia de CaixaBank, basada en la diversificación (seguros, tarjetas, fondos de inversión) y en la orientación al largo plazo, es «adecuada para navegar entre tipos bajos». Pero pone el foco en el largo plazo, y en la Banca Responsable. «No cerraremos sucursales en las localidades pequeñas, en las zonas rurales optamos por una introducción gradual de la banca digital sin descuidar la sucursal», mientras en las grandes ciudades se potencia la gran oficina, como las Store (hará 600 en 2020) y las All in one. En hipotecas «somos muy prudentes, sin sacrificar márgenes y sin asumir mucho riesgo».

Sobre la entrada en el sector financiero de competidores procedentes del mundo tecnológico, el presidente de CaixaBank reconoce que hay una tendencia a la mayor colaboración con la bana. Pero, al mismo tiempo, advierte que «el negocio de los bancos no es vender datos de sus clientes» y que hay que proteger la privacidad de los usuarios

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