Champagne y palacios para todos

22/11/2019

Carmen Duerto.

El vino espumoso, con burbujitas, ya existía cuando el monje Dom Perignom trajinaba con las barricas de su monasterio en busca del mejor vino blanco. Muchos  de los envases de ese vino blanco estallaban. El motivo es que se les hacía una segunda fermentación en botella que, al crearse un gas que al estar encerrado en una botella de cristal fino estallaban, y no conseguían que llegase cerrado hasta Paris. Las burbujas dentro de sus envases reventaban por el ajetreo del camino, así que cuando al monje se le ocurrió el sistema de embotellado se hizo la luz en Epernay, la zona de Francia donde estaba su abadía benedictina.

El monje, que veía estrellas cuando probaba su vino, les puso a las botellas un tapón de corcho que resultaba hermético y reforzó el envase con un cristal de mayor grosor. Las botellas con ese preciado líquido, que el monje llamaba “el vino loco” que le hacía ver estrellas, pudieron extenderse por el mundo y tuvieron en el emperador Napoleón a un gran embajador internacional. Han pasado 150 años desde que las bodegas Moët Chandon nacieron y durante unos días quieren celebrarlo con todo aquel que quiera disfrutar de una experiencia sensorial, gastronómica, lúdica, en un Relais Chateau. Exactamente en el hotel Orfila de Madrid, que, al igual que Dom Pérignon, cuenta con estrellas, las dos Michelin de su chef, Mario Sandoval.

La experiencia sensorial de 150 aniversario, comienza con un consomé de ave hojaldrado, inspirado en la mítica receta de Paul Bocusse, que no es otra cosa que una sopa individual de ave tapada con un hojaldre crujiente. Continuamos con una terrena de foie al Calvados con manzana asada, un rodaballo cubierto con pil pil de mantequilla negra y puré trufado, pularda cocinada a baja temperatura rellena con piel de trufa y setas de temporada y un final coronado por una tarta de chocolate con bizcocho de praliné y crujiente de naranja.

Por supuesto todo el menú se marida con un exquisito Moët Imperial Magnum. Ese champagne nació como Brut Imperial en 1869 y fue un vino no vintage como homenaje de la Casa Moët a la familia imperial de Francia, los Napoleón.

De ahí que el chef Sandoval se haya inspirado en el Paris de los años 30 para crear su menú (150 euros por persona), que podrá degustarse durante unos días en el hotel Relais Chateau Orfila, que este año también está de celebración, cumplen 20 años. Las reservas y fechas libres para reservar esta experiencia, se pueden consultar en https://moetimperial150.es/

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