El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha pedido a las entidades bancarias que prioricen la mejora de la eficiencia y la reducción de la morosidad. «Son las acciones que deberían ser priorizadas por los bancos», ha subrayado.

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España
Así lo ha puesto de manifiesto Hernández de Cos en su discurso de apertura en el ’15 Encuentro del Sector Bancario’, en el que ha ofrecido pautas para que la banca mejore su rentabilidad en un contexto de tipos de interés en mínimos históricos.
Considerando conjuntamente un escenario hipotético en el que la banca alcance su mejor ratio de eficiencia, por debajo del 43,2%, y con una morosidad en mínimos históricos, la mejora del resultado anual podría haber sido de casi 5.000 millones de euros con respecto al observado en junio de 2019.
Según sus cálculos, este aumento del beneficio hubiera dado lugar a una ROA de 27 puntos básicos superior y a una ROE 3,5 puntos porcentuales más elevado.
No obstante, ha reconocido que estas estimaciones son «simplemente ilustrativas y deben entenderse como un techo de los verdaderos efectos», ya que «probablemente sea difícil» alcanzar esos niveles de mejora.
El gobernador del Banco de España ha indicado que la dificultad para alcanzar tal mejora de eficiencia y morosidad radica en el contexto actual de menor endeudamiento y con cambios importantes en la composición de la cartera de crédito.
También ha dicho que una parte del aumento de los costes de las entidades responde a inversiones tecnológicas, que son las que permiten a los bancos adaptarse al nuevo entorno y, por lo tanto, no pueden ser soslayadas.
Las fusiones deben crear valor para el accionista
Pablo Hernández de Cos reclama que los nuevos procesos de consolidación bancaria deben ser guiados por la creación de valor para los accionistas. Los supervisores deben «garantizar que las operaciones mantienen la estabilidad financiera». El Banco de España ve las fusiones como una palanca para el aprovechamiento de economías de escala y de mejora de eficiencia, lo que derivará en un incremento de la rentabilidad.
También las ve como un mecanismo favorable para elevar la rentabilidad en un contexto de fuerte presión de costes por la realización de fuertes inversiones en tecnología para hacer frente a los cambios en un entorno competitivo con nuevos competidores.
Pablo Hernández de Cos aplaude la diversificación internacional y su aportación a algunas de las grandes entidades españolas en la última década. La banca ha aumentado sus exposiciones internacionales un 45%, mientras que las entidades de países como Alemania, Francia e Italia las han reducido un 38%, un 16% y un 15%, respectivamente.
El gobernador del Banco de España ha reconocido los riesgos asociados a la actividad en países emergentes y a la diversificación internacional del negocio bancario -sobre todo minorista-, pero cree que las ventajas son más importantes. «Tenemos evidencia de que estas ventajas son superiores a medida que el nivel de sincronía entre los ciclos económicos y financieros en los países en los que se opera sea menor», ha subrayado.
Pablo Hernández de Cos ha pedido una «profunda reflexión» a escala europea e internacional sobre el tratamiento regulatorio de la diversificación en el negocio bancario, para que, en paralelo a la mayor complejidad que pueda conllevar, se reconozcan mejor algunos de sus efectos beneficiosos sobre el perfil de riesgo de las entidades.
Pablo Hernández de Cos ha advertido sobre la potencial materialización de costes asociados a riesgos legales, porque «continúa contribuyendo al riesgo operacional de las entidades». ·El coste de la litiogisidad a largo plazo sobrepasa «con creces» el eventual beneficio que se pudiera obtener en el corto plazo a través de comportamientos «cuestionables».
Destaca que, para hacer frente al contexto de tipos bajos, las entidades han recompuesto sus carteras hacia operaciones que, como el crédito al consumo, «proporcionan mayor margen de intereses a cambio de aceptar un mayor perfil de riesgo en las carteras crediticias». Pero ve «pocas señales» de apetito por el riesgo en la banca.
Avisa que una rentabilidad negativa de los depósitos «podría conllevar una caída en la oferta de fondos, especialmente en el caso de los hogares, puesto que sus tenedores podrían preferir sustituirlos por efectivo, cuya remuneración es nula, pero no negativa».
En cualquier caso, el Banco de España considera que las entidades españolas no están, por el momento, elevando significativamente su perfil de riesgo, aunque algunos factores «requieren una vigilancia estrecha». Así, la prudencia en la concesión de crédito debe mantenerse como un «elemento clave» para aumentar la capacidad de las entidades de «absorber perturbaciones agregadas negativas en el Producto Interior Bruto (PIB) o en los tipos de interés y garantizar la estabilidad financiera».
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