La agencia de calificación Standard & Poors está que no para. Después de los estragos que ha hecho la bajada del rating estadounidense, que por primera vez en su historia ha perdido la emblemática «triple A», S&P se ha liado la manta a la cabeza y sigue con sus advertencias. La penúltima, recordar a la primera potencia económica mundial que todos los países que han visto reducido su nota han tardado nueve años en recuperarla.
Pero por si esto fuera poco, además, advierte de que «EEUU tiene una probabilidad entre tres» de sufrir una nueva rebaja de ‘rating’ entre los próximos seis a veinticuatro meses y recuerda que sólo cinco países han logrado hasta ahora recuperar la nota ‘AAA’ tras haberla perdido, para lo que necesitaron entre nueve y dieciocho años. La razón que vuelve a dar la agencia de calificación es que «aún pensamos que los riesgos para la calificación apuntan a la baja, lo que explica nuestra perspectiva negativa», según ha argumentado el director de calificaciones soberanas de S&P, David Beers, en una conferencia de prensa para explicar su decisión de rebajar el ‘rating’ de EEUU. «No prevemos un escenario en el que se produzca un rápido retorno de EEUU a la categoría ‘AAA'», añadió.
La única forma en que esta visión tan negativa diera un vuelco, subraya S&P, es que demócratas y republicanos alcanzasen «un amplio consenso» para fijar una estrategia de consolidación fiscal a medio plazo. Solo entonces, concreta Beers, «EE.UU. podría recuperar entonces la máxima nota crediticia». Una posibilidad, por otro lado, que la agencia de calificación no cree probable, ante «la naturaleza actual del debate en el país», con la «polarización de las opiniones». Por tanto, ante la hipótesis de acuerdo «no observamos nada en el horizonte inmediato que sugiera que estamos ante este escenario», advierte S&P.
Datos históricos
Los responsables de S&P acudieron bien documentados a la conferencia de prensa. Así, el director general de la agencia, John Chambers, recordó que históricamente «solo cinco emisores soberanas» entre todos los que perdieron «la máxima nota de solvencia» lograron recuperarla, y aún así tardaron entre «nueve y 18 años».
Este fue el caso de Canadá, Suecia, Finlandia, Australia y Dinamarca. Chambers subrayó que todos estos países asumieron «durante un periodo sostenido de tiempo» programas sustanciales de consolidación fiscal, y «no sólo estabilizando su deuda, sino reduciendo su peso en la misma». Tal vez S&P le esté marcando a Obama el camino a seguir para los prómimos -como mínimo- nueve años.
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