Bruselas cree que hay «signos de recuperación» en la economía europea

09/08/2011

Maite Vázquez del Río. La Comisión Europea descarta una vuelta a la recesión porque las medidas que se necesitaban ya se han tomado; solo hace falta aplicarlas.

Hemos entrado en el pulso político entre dos grandes potencias: Estados Unidos y la Unión Europea. Ninguna de las dos está para tirar cohetes, pero ahora que las agencias de calificación parecen haber dado un respiro a los países de la eurozona, sobre todo a los periféricos, tras la intervención a regañadientes del BCE en los mercados de la deuda, todo señala a EE.UU. como el país que peor está, mientras la Comisión Europea ha sacado pecho afirmando que sigue viendo «signos de recuperación» en la economía europea.

El presidente estadounidense, Barack Obama, intenta lanzar balones fuera, como si con él no fuera la cosa de que tiene un gravísimo problema y que excepto elevar el techo del gasto todavía no ha adoptado ninguna medida de ajuste para corregir la situación. Además, el duro hueso de roer que son los republicanos no le va a poner las cosas fáciles para sacar adelante ese prometido plan de medidas con el que amenaza sobre todo a las clases más pudientes y a las grandes empresas. Standar & Poors no le da ahora tregua, y a la primera de cambio Obama ya les ha dicho que no cree en su nota, porque su país siempre ha sido y será «triple A». Para algo es la primera potencia mundial.

Todavía está en la memoria de los países europeos «atacados» cómo todo el mundo miraba a otro lado y cuando la situación estaba insostenible salían en su defensa Merkel y Sarkozy y todas las autoridades comunitarias, de forma tardía y cuando ya no había otra opción que acudir al rescate.  Han hecho falta cuatro rescates para criticar abiertamente a las agencias de calificación y pedir que no se hiciera caso de sus notas.

Sin embargo, el rumor de la recaída de la economía se está extendiendo por los mercados. Mientras no haya un signo inequívoco de confianza por parte de todos, no parece que las cosas vayan a cambiar y en este agitado mes de agosto cada vez está teniendo más peso la creencia de que la economía mundial volverá a entrar en crisis, cuando ni siquiera ha salido de la anterior, puesto que la recuperación está siendo lenta y tan volátil como todo lo que se cuece en los mercados.

El signo de optimismo llega ahora del Viejo Continente. Pese al efecto arrastre de los sucesos económicos en EE.UU. y al estrepitoso varapalo de los mercados bursátiles, las autoridades comunitarias argumentan que las medidas de ajuste a las que se han comprometido los países de la eurozona contribuirán a retomar la senda del crecimiento. Y en ese mismo paquete se encuentran los países atacados por los mercados, tanto los rescatados, como España e Italia.

Olivier Bailly, portavoz del presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, ha insistido en esos «signos de recuperación» y defendido las medidas de ajuste para retornar las economías más débiles a la senda del crecimiento. Por este motivo, Bailly no cree que sea posible una vuelta atrás, el retorno a una nueva recesión «por unos días de graves movimiento0s en los mercados».

Y pese a reconocer que esos «signos» son «a veces muy limitados» en algunos países de la eurozona, en el terreno de las previsiones la Comisión Europea trabaja con estimaciones «más positivas» que las realizadas por otros analistas de los mercados para los próximos meses. Y para sustentar este optimismo, el portavoz comunitario ha subrayado que en cuanto todos los países de la eurozona implementen las medidas acordadas en la cumbre extraordinaria del pasado 21 de julio, «medidas importantes y serias, algunas a nivel nacional, como es el caso de Italia y España», esas previsiones podrán hacerse realidad.

Además, la mayor flexibilidad que tendrá el fondo de rescate de estabilidad financiera para comprar deuda en los mercados secundarios y dar créditos preventivos a los países en apuros, será la mayor garantía para no reproducir los acontecimientos vividos en el último año que llevaron a rescatar a Grecia (por dos veces), Irlanda y Portugal. Por este motivo, ha concluido Bailly, «lo que hay que hacer ahora es aplicar de manera concreta (los acuerdos) y es lo que necesitan los mercados», al tiempo que ha descartado que sea necesario convocar nuevas reuniones del eurogrupo por el momento, dado que las reuniones son «para tomar decisiones» y las decisiones «ya se han tomado».

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