La economía de EEUU está tan polarizada como su situación política

28/12/2019

Miguel Ángel Valero. Los salarios crecen poco pese a que el paro se encuentra en mínimos históricos, y los tipos de interés reales han caído hasta niveles negativos pese a que los beneficios rozan máximos en el conjunto de las empresas estadounidenses, señala un análisis de DWS.

Estados Unidos es una nación dividida, tremendamente polarizada. Esta idea viene repitiéndose desde hace tiempo en referencia a la política y la sociedad de EEUU, especialmente desde que el polémico Donald Trump ocupa la Casa Blanca.

Desde el final de la crisis financiera, esta división es cada vez más palpable también en el plano económico, según un análisis de DWS. Los expertos de la gestora de activos del Deutsche Bank ponen el foco en algunos datos aparentemente contradictorios.

«Pensemos, por ejemplo, en lo poco que han aumentado los salarios a pesar de que el desempleo se encuentra en mínimos históricos», argumentan.

O en el hecho de que «los tipos de interés reales hayan caído hasta niveles negativos pese a que los beneficios rozan máximos en el conjunto del sector corporativo estadounidense».

El hecho de que los ingresos fiscales no concuerden con este prometedor panorama económico, y que de las 379 empresas de la lista Fortune 500 que registran beneficios, 91 no pagan impuesto de sociedades, «parece coherente con este escenario, aunque sea reflejo de los caprichos de la legislación tributaria de EEUU», subrayan en DWS.

Pero el dato que más expresa esa polarización en la economía de EEUU es un gráfico elaborado por los expertos de la gestora del Deutsche Bank. Por un lado, los beneficios del índice Russell 3000 han aumentado en cerca de un 80% desde que acabó la crisis financiera. Por otra parte, pese a esos beneficios récord, el porcentaje de empresas que registran pérdidas es prácticamente el mismo en la actualidad que en periodos de crisis.

Lo más destacable es que la cifra de empresas que registraron pérdidas solo aumentó brevemente en las dos últimas crisis pero lleva en niveles bastante altos, prácticamente iguales a los de la crisis, desde 2015. A estas empresas, que no logran levantar cabeza pese al floreciente entorno económico, se las conoce como ‘zombies’, en referencia a la tenaz resistencia a morir (a la declaración de quiebra) que muestran desde hace años ciertas empresas japonesas, un fenómeno que se relaciona con los bajos tipos de interés.

Muchos expertos descartan que este ciclo económico vaya a seguir el patrón clásico que, en cierto sentido, resulta más brutal. Sin embargo, un efecto negativo de este ciclo tan indulgente es que no se ha producido ninguna sacudida que se haya llevado por delante a empresas que realmente no son viables.

Esta situación parece tener otros efectos secundarios: «Las diversas partes de la economía estadounidense avanzan a ritmos distintos, como ya analizamos al comparar los beneficios que registran las estadísticas oficiales (NIPA) y los que publican las empresas del S&P 500», señala Christian Scherrmann, economista para EEUU en DWS.

«El débil crecimiento de beneficios que se observa en amplias áreas del sector corporativo estadounidense también podría explicar por qué los salarios muestran tan poco dinamismo, pese a que la tasa de desempleo se encuentre en mínimos históricos», opina este experto.

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