
El Tesoro lanzará la primera emisión de un programa de bonos ‘verdes’, que financiarán los compromisos de España con la transición ecológica y con la lucha contra el cambio climático. En la presentación de la Estrategia de Financiación 2020, el secretario general del Tesoro y Financiación Internacional, Carlos San Basilio, explica que el objetivo es que el bono tenga un plazo de 20 años, y esté vinculado a proyectos climáticos concretos, fijados en los Presupuestos Generales del Estado.
La idea es que se emita en la segunda mitad del año, mediante una sindicación inicial y subastas posteriores, como sucede en bonos a medio y largo plazo. El volumen mínimo que debe tener esa emisión de bonos ‘verdes’ del Tesoro es de 10.000 millones de euros, una vez culmine el proceso de sindicación y de subastas.
El secretario general del Tesoro recuerda que la financiación de la transición ecológica ascenderá a unos 236.000 millones en la década, de los que 47.000 millones corresponden a inversión pública.
Carlos San Basilio pone el foco en la necesidad de desarrollo de un mercado de bonos ‘verdes’, y cree que la iniciativa del Tesoro animará a empresas privadas a realizar emisiones similares.
De esta forma, se consigue una visualización del compromiso de España con la lucha contra el cambio climático y con la transición ecológica, y al mismo tiempo una ampliación de la base de inversores y una reducción de los costes de financiación de la deuda pública a medio y largo plazo.
Menos necesidad de emisiones
El Tesoro ha terminado 2019 con una emisión neta de 19.960 millones, el 41,8% menos que en 2018 y el volumen más bajo desde 2007. La emisión bruta, 192.814 millones, cae un 9,5% y se sitúa por debajo de los 200.000 millones por vez primera desde 2011. Los costes de financiación están en mínimos históricos: 0,23% (-41 puntos básicos sobre 2018) de media para las nuevas emisiones; 2,19% de la deuda en circulación. El 55,4% de la deuda emitida por el Tesoro se ha adjudicado a tipos negativos.
Las menores necesidades de financiación han permitido un ahorro en el pago de intereses sobre la previsión de principios de año de 2.371 millones. La carga financiera ha sido de 24.357 millones y baja desde el 2,8% del PIB en 2014 hasta el 2%. Estos descensos se han producido con un incremento de la vida media de la deuda del Estado en circulación hasta los 7,55 años (7,45 años en 2018).
El Tesoro tiene previsto realizar una emisión neta de deuda pública de 32.500 millones en 2020, lo que supone un 7,1% menos respecto a la estrategia del año pasado, pero un 62,8% más respecto a los 19.960 millones emitidos a cierre de 2019. Esta previsión es «prudente, continuista y conservadora», subraya Carlos San Basilio, que no renuncia a lograr una reducción de las emisiones reales como en 2018.
La estrategia del Tesoro contempla una emisión bruta de deuda pública de 196.504 millones, un 6,2% menos que en 2019, y obtener toda la financiación neta a través de la emisión de instrumentos a medio y largo plazo. La emisión neta de éstos será de 32.500 millones, un 7,1% menos. La emisión bruta, 117.469 millones, supone un 7,5% menos. Las amortizaciones previstas son de 84.969 millones, un 7,6% menos. En cuanto a las letras, la emisión bruta prevista ronda los 79.935 millones, un 4,3% menos.
Por lo que respecta a las emisiones regulares de valores del Tesoro, está prevista la realización de 48 subastas ordinarias de Letras y de Bonos y Obligaciones del Estado. Como regla general, se realizarán dos subastas al mes de cada modalidad.
En 2020 el Tesoro recurrirá nuevamente a las sindicaciones para la emisión de determinadas referencias de Obligaciones del Estado. Y podrá emitir Deuda del Estado mediante colocaciones privadas, que se ejecutarán en la medida en que contribuyan a la diversificación de la base inversora.
El Tesoro continuará este año con su programa de Bonos y Obligaciones indexados a la inflación europea, ya que permite diversificar la base de inversores de la deuda española y que favorece la estabilización de la carga financiera de ésta. En los cinco
años de vigencia, el programa de Bonos y Obligaciones ligados a la inflación ha acumulado un volumen total de 52.921 millones de euros, lo que supone el 5,4% del total de la Deuda del Estado en circulación y convierte a España en uno de los emisores de referencia en este mercado, junto con Francia, Italia y Alemania.
El secretario general del Tesoro cree que estas cifras, que incluyen el préstamo de la Seguridad Social de 13.800 millones y que están pendiente de cuantificarse las necesidades de financiación de las Comunidades Autónomas, no deberían cambiar con motivo de la presentación de los Presupuestos de 2020, ya que se han elaborado conforme a la senda de consolidación y estabilidad presupuestaria.amortizaciones en el miso nivel.
La deuda pública deberá disminuir desde el 95,9% del PIB calculado por el Gobierno en 2019 al 94,6% del PIB en 2020, aunque estos porcentajes hay que tomarlos «con cierta precaución», precisa Carlos San Basilio, hasta que no haya Presupuestos.
Reducción de la incertidumbre política
El secretario general del Tesoro cree que la formación del nuevo Gobierno, al reducir la incertidumbre derivada del bloqueo político, disminuirá la prima de riesgo y aumentará la confianza de los inversores, permitiendo una reducción del coste de financiación de la deuda. La constitución de un Gobierno con plenas funciones es algo de por sí «positivo» que debe ser valorado por inversores y analistas y, junto a la aprobación de los Presupuesto, es «fundamental» para conseguir una subida del rating y una reducción de los diferenciales.
«Tengo confianza en que se va a reducir el diferencial de forma progresiva a medida que vayamos avanzando y adoptando medidas, especialmente los Presupuestos», afirma Carlos San Basilio, quien cree que se reforzará la confianza de los inversores en la economía española.
Tras el «primer paso» de la salida del bloqueo político con la formación del Gobierno, se elaborarán unos Presupuestos Generales del Estado «alineados con los compromisos en Bruselas, porque hemos sabido combinar el cumplimiento y la exigencia de estabilidad presupuestaria con un crecimiento suficiente para crear empleo», insiste el secretario general del Tesoro.
El nuevo Gobierno seguirá con el «crecimiento sostenible e inclusivo, con corrección de desequilibrios macro, presupuestarios y de deuda pública, pero también de las desigualdades sociales«.
El cuadro macroeconómico de España es «de los mejores» que pueden encontrar los inversores entre las distintas opciones, por el crecimiento y la progresiva corrección de desequilibrios, subraya el secretario general del Tesoro.
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