Bruselas quiere prohibir las posiciones a corto en las bolsas europeas

12/08/2011

Maite Vázquez del Río. Alemania se muestra un firme defensor de esta medida, adoptada ya por España, Francia, Italia, Bélgica y Grecia y el propio Gobierno alemán en 2010; Reino Unido podría ser el único escollo.

Va a ser verdad que la volatilidad y lo que ha pasado en este mes de agosto no acto para cardiaco se debe todo a los especuladores. Ha sido prohibir las posiciones a corto  (ventas a corto o a la baja) y, unido a las actuaciones de esta semana del BCE y la disposición de los gobiernos a no dejarse avasallar, y parece que todo vuelve a la normalidad. Como botón de muestra: en España no se puede invertir a corto, de momento, y el Ibex ha registrado la segunda mayor subida del año.

No es una medida nueva. Se trata de tomar prestadas acciones para venderlas en el mercado «apostando» porque dichos títulos caerán. El vendedor recompra los títulos más baratos y los devuelve a su propietario inicial embolsándose la diferencia.Ya en 2008 la Comisión Europea la aplicó en los momentos más graves de la crisis y, desde entonces, siempre ha considerado que era una medida necesaria para regular los mercados. También el Parlamento europeo ha defendido la propuesta este este viernes, a través de la portavoz del Mercado Interior, Chantal Hughes, quien ha explicado que si se tuviera un marco europeo para las ventas en corto «nuestras acciones serían más efectivas».

La decisión fue tomada a última hora del jueves por la Autoridad Europea de Activos y Mercados (ESMA), que para acabar con la volatilidad que se ha instalado en las Bolsas del Viejo Continente prohibía divulgar información sobre instrumentos financieros que fueran falsas o dieran lugar a engaños. Y poco después en España, Francia, Italia y Bélgica se prohibían las posiciones a corto. Y vistos los resultados, Alemania quiere ahora que este tipo de operaciones se elimine en todas las Bolsas europeas. Por lo menos durante seis meses, hasta que las aguas vuelvan a su cauce. Por este motivo, el Ministerio de Finanzas alemán ha apoyado la decisión de sus cuatro socios comunitarios y manifestado la conveniencia de que se prohiban en todo Europa por lo que ha instado a todos los gobiernos a alcanzar un acuerdo en este sentido a fin de elaborar unas normas que regulen dicha prohibición comunes para todos. Cabe recordar que en Alemania está prohibido invertir a corto desde 2010.

La idea es que esta prohibición no afecte solo a las operaciones financieras relacionadas con acciones de entidades financieras, sino también las relacionadas con los bonos soberanos y los seguros contra impago (CDS) y otros derivados. Es más, hasta se impondrían «duras sanciones» en caso de abuso de este instrumento. No obstante, una vez que se instale la tranquilidad en los mercados, tampoco la autoridad bursátil europea (ESMA) se muestra partidaria de prohibir este tipo de operaciones totalmente, ya que en condiciones normales «no son malas», según ha asegurado un portavoz de la institución, que alega que sirven para dar «liquidez al mercado». En su opinión, el problema aparece cuando se abusa, como ha ocurrido esta semana. Por este motivo, no es descartable que, finalmente, se busque una decisión intermedia, limitando su uso, vetándolas cuando hay abuso o fijando topes, como ocurre en Estados Unidos (a partir del 10% de caída de un valor).

Por tanto, deberán ser los gobiernos de cada país los que tomen la decisión ya que en este apartado son los que tienen la soberanía. Y si todos coinciden, elaborar una norma conjunta que afecte a todos. El ejemplo lo hemos visto este viernes cuando la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) emitió un comunicado prohibiendo este tipo de operaciones durante quince días  sobre 16 ores del sector financiero, entre los que se encuentran los grandes bancos, ya que en esta semana que ahora acaba han sido los más «atacados». Dicha prohibición, según explica la autoridad bursátil española, se debe a la «extrema volatilidad» de los mercados de valores europeos. En el caso francés, AMF -la CNMV francesa- decidió que fueran 11 valores; la belga FSMA y la italiana CONSOB también han aplicado la decisión sobre los principales valores del sector financiero. En el caso de Grecia, la prohibición se había decidido hace más de una semana y por un periodo de dos meses.

Sin embargo, el único problema podría surgir con el Reino Unido, cuya Bolsa (FTSE) es desde hace lustros el verdadero centro financiero de Europa y donde se encuentran las principales entidades que hacen su negocio con este tipo de operaciones. De momento, los británicos no han dicho nada al respecto e incluso ni barajan esta posibilidad, según parece haber reconocido algún representante gubernamental. También es cierto que sus bancos no han sufrido los «ataques» de los mercados esta semana con la misma intensidad que las entidades francesas, que en el día más duro -el pasado miércoles- llegaron a perder más del 16% (Société Générale); en España, el Santander ese mismo día sus acciones cayeron más de un 8%.

Precisamente en España, y ante los acontecimientos de los últimos días, en que las entidades financieras fueron las más castigadas, la patronal bancaria (AEB), se ha manifestado a favor de este tipo de medida, siempre y cuando se realice de forma coordinada con el resto de los países, dado que si se mantienen la volatilidad durante mucho tiempo podría afectar gravemente a la «estabilidad financiera».

Al otro lado del Atlántico, también en Estados Unidos están limitadas en el caso de que una empresa sea acosada y sus pérdidas alcancen el 10%. Pero este tipo de decisiones también han sido adoptadas en países asiáticos como Corea del Sur e incluso en Japón se ha estado sopesando esta posibilidad.

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