Dos a uno. Dos de las tres principales agencias de calificación, que casualmente tienen su sede en Estados Unidos, mantienen la nota de «Triple A» a Estados Unidos. Este martes Fictch la volvió a ratificar, después de que Moody’s hiciera lo mismo a principios de este mes, aunque con serias advertencias de que podría perder una nota que en las propias palabras del presidente norteamericano, Barack Obama, «siempre será triple A». Sólo Standard & Poor’s tuvo la osadía de rebajar la calificación (AA+), mientras sus directivos se apresuraron a recordar a la todo poderosa potencia económica que otros países que perdieron tan alta calificación -como Canadá o Australia- tardaron más de nueve años, algunos hasta 18 años, en recuperarla.
Desde entonces, Obama se ha esforzado en convencer a propios y extraños. Primero con un acuerdo «in extremis» con los republicanos para elevar el techo del gasto público. Desde ese momento está recorriendo el país para asegurar que en septiembre llegarán nuevas medidas. Se trata de ajustes y recortes que intenta «camuflar» con promesas de que esta vez no será la clase media los que sigan aguantando el peso del sacrificio y apunta a las grandes empresas y fortunas del país como las que deberán arrimar el hombro porque el país lo necesita. Y ya se sabe que cuando se apela al patriotismo, todos responden. Hasta Warren Buffet este fin de semana nos sorprendía con una confesión: los ricos han sido los más mimados por las sucesivas administraciones del país. Y el tercer hombre más rico del mundo casi exigía a Obama que le suban los impuestos, y como a él a muchos de los «ricos» del país que, según afirmó, también están dispuestos a pagar más después de tantos años de «mimos».
Así, las cosas la calificación de Ficth de este martes ha mostrado un ambiente de normalidad que no se corresponde con la realidad. Mantiene la nota y, además, considera que la perspectiva es estable, porque según argumenta los pilares fundamentales de la solvencia del país continúan «intactos». Pero para no pillarse los dedos también advierte -como el 2 de agosto hizo Moody’s) de que podría tomar alguna acción «negativa» sobre el ‘rating’ estadounidense si empeoran las perspectivas económicas o si los legisladores son incapaces de alcanzar un acuerdo para recortar el déficit en al menos 1,2 billones de dólares (833.330 millones de euros). Ficth ahora prefiere fijarse en la flexibilidad, diversidad y riqueza de la economía de Estados Unidos.
Esos son sus principales pilares para ser considerada una de las economías más productivas del mundo, mientras su nivel de ingresos per capita supera sustancialmente al de otros países con nota ‘AAA’, y la infraestructura legal y financiera del país respalda el crecimiento e innovación, lo que permitirá a la economia estadounidense ser una de las más dinámicas a medio plazo entre las calificadas con ‘triple A’.
Pero en esta fotografía tan plácida, también aparecen los peros y las advertencias: Fitch revisará sus proyecciones fiscales en función de los resultados alcanzados por el comité formado por demócratas y republicanos encargado de concretar las medidas para reducir el déficit estadounidense, así como sus perspectivas económicas a corto y medio plazo. En este sentido, la agencia señala que «a pesar de su solvencia excepcional, el perfil fiscal del Gobierno estadounidense se ha deteriorado de manera aguda» y calcula que su deuda pública alcanzará el 94% del PIB este año, el nivel más alto entre los emisores soberanos con ‘AAA’.
De este modo, Fitch advierte de que una revisión al alza de sus proyecciones de deuda pública a medio y largo plazo, ya sea por un debilitamiento mayor de lo esperado de la recuperación económica o por el fracaso del comité en lograr un acuerdo sobre las medidas para reducir el déficit en 1,2 billones de dólares «podría dar como resultado una acción negativa sobre la calificación».
En concreto, Fitch apunta que esta decisión sobre el ‘rating’ supondría probablemente una revisión a ‘negativa’ de la perspectiva del ‘rating‘, lo que se correspondería con una posibilidad superior al 50% de una rebaja en un horizonte de dos años, mientras que la agencia reconoce que «sería menos probable una rebaja de un escalón de la nota». Las mismas probabilidades de rebaja que Moody’s ha fijado.
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.