Las reuniones entre Angela Merkel y Nicolas Sarkozy se están convirtiendo en el sancta sanctorum de la eurozona. No hay ni una sola decisión en Europa que no pase primero por sus manos. Las dos economías más fuertes de la eurozona tienen en sus manos el futuro de todos. Como los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, van extendiendo su autoridad, y sus decisiones son órdenes para el resto.
Que ambos deciden que todos los demás hagan ajustes. No se hable más. Y si no se cumplen, amenazan con cortar el grifo del rescate. En eso «Isabel» Merkel hasta es más inflexible que «Fernando» Sarkozy, quien entre sus múltiples funciones se ha autosignado ser el mediador entre la canciller y el resto de los países necesitados.
Este martes Merkel ha querido dar la imagen de una canciller sensible y preocupada por los problemas del resto de sus socios, pero su «mano de hierro» acompaña a sus reconocimiento sensibleros de ser «solidarios», exigiendo que cumplan lo que se les exige.
Llevamos años, sobre todo desde el estallido de la crisis, denunciando la necesidad de un gobierno europeo que sea respetado por el resto de las potencias económicas del planeta. Han tenido que pasar tres rescates y otro más en camino para que Sarkozy y Merkel acepten esa apuesta. Los demás son peleles, incluido el que quieren como nuevo presidente del futuro gobierno económico, Herman van Rompuy, sin olvidar las decisiones arbitrarias de Jean-Claude Trichet que siempre persiguen los designios de la canciller que, de paso, únicamente benefician a Francia.
Y hasta para dar confianza a los mercados, que no al resto de los socios, ponen como ejemplo a algunos alumnos aventajados, como España e Italia, esas potencias que van a su sombra y se mueven por su libre albedrío y sabios consejos; unos consejos que no son más que una lista de deberes a hacer sin rechistar si se quiere pertenecer al reducido grupo de sus «amigos afines».
De nada sirve que todos les digan, queremos eurobonos, incluidos los consejeros del BCE. Eso les perjudica, y ¡ay quién ose que salgan mal parados!
Eso sí, si son ellos los que incumplen déficit o deuda, no pasa nada. Se les debe perdonar sus errores, porque para eso son las locomotoras de la eurozona. No se puede olvidar que la deuda alemana supera el 100% de su PIB (en la eurozona se debe tener en el 60% y, España por ejemplo tiene el 74%), y que tanto Francia como Alemania incumplieron la deuda, como también Grecia. Entonces no hubo sanciones y tirones de oreja, aunque ahora vayan sacando pecho exigiendo duras sanciones a quienes no cumplan.
Si de esta cumbre bilateral, realmente surgiera un autoridad económica respetada por todos… solo entonces Europa gana; también Merkel y Sarkozy, o Sarkozy y Merkel, que tanto monta, monta tanto…
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