EE UU pone en su punto de mira a Repsol y a otras petroleras por sus relaciones con Venezuela

19/02/2020

T. J. Elliott Abrams, del Departamento de Estado, ha señalado que su país mantiene conversaciones con "responsables españoles" y con la compañía, y que tendrá que modificar su actividad en el país caribeño. En febrero el Gobierno de Trump avisó a Rosneft, Chevron y Repsol sobre sus operaciones en Venezuela

El Gobierno de Donald Trump no está dispuesto a que compañías de cualquier lugar del mundo, especialmente los grupos energéticos, mantengan relaciones comerciales o de otro tipo de colaboración con Venezuela. En esta línea, ha anunciado este martes sanciones económicas contra la petrolera rusa Rosneft Trading por asesorar a ese país de Sudamérica en exportaciones, acción que considera que es un apoyo al Ejecutivo de NIcolás Maduro. Y lo ha dejado muy claro: «cualquier entidad en el mundo que lleve a cabo operaciones con el régimen de Maduro está sujeta a sanciones».

Las penalizaciones incluyen la congelación de sus intereses en EE UU, al tiempo que  ha dado 90 días para que se anulen las actividad empresariales con este grupo ruso, con el aviso de que las compañías que no respeten la decisión también podrían ser sancionadas. Rosneft, que ha recibido el apoyo del Gobierno de su país, ha calificado las sanciones de ilegales y de un acto de abuso. Añade que su operativa en el país caribeño se desarrolla con un total y estricto cumplimiento de las leyes internacionales.

En este contexto de escalada de medidas contra las empresas que tienen intereses en Venezuela, el encargado del Departamento de Estado para ese país, Elliott Abrams, ha señalado en una rueda de prensa mantienen conversaciones con «responsables españoles» y con la empresa, y que espera que algunas de las actividades de la compañía cambien después de este proceso, aspecto que es igual para otras petroleras. Si bien subrayó que Repsol siempre ha cumplido con las leyes de Estados Unidos.

Las medidas que se han puesto en marcha ahora contra la empresa rusa tuvieron un precedente en forma de aviso, cuando se advirtió el pasado febrero a Rosneft, Chevron y Repsol, entre otras multinacionales, sobre posibles consecuencias por sus actividades en Venezuela.

La petrolera que preside Antonio Brufau llegó a Venezuela en 1993, el objetivo prioritario era el desarrollo del negocio de upstream a través de diversos proyectos. Gestiona activos de crudo y gas en fase de desarrollo y producción, entre los proyectos están gas offshore en el Campo Perla, el desarrollo de crudo en Petrocarabobo y la exploración y explotación de hidrocarburos gaseosos en el bloque Quiriquire.

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