La Comisión Europea ha iniciado una reflexión sobre la necesidad de regular la Inteligencia Artificial sin que ello frene a la UE en la carrera con competidores como China o Estados Unidos para liderar el desarrollo de esta tecnología, y con la vista puesta en normas más o menos estrictas en función del riesgo que plantee la digitalización en cada sector.
Bruselas parte del ‘Libro Blanco’ sobre la aproximación a la Inteligencia Artificial y abrirá una consulta pública para que arranque el debate sobre su desarrollo, por lo que no habrá propuestas legislativas concretas al menos hasta finales de 2020.
Pero la Comisión Europea plantea la necesidad de contar con «normas claras» para los sistemas de Inteligencia Artificial que planteen un alto nivel de riesgo pero que no se traduzca en una carga «excesiva» para los campos en los que el uso de esta tecnología apenas presente peligros.
Las reglas de protección de datos que aplica UE para cuidar de la privacidad de los consumidores y luchar contra prácticas comerciales desleales se seguirán aplicando a las compañías que quieran entrar en el mercado común y que serán bienvenidas siempre que asuman los mismos estándares.
Entre los sectores más «sensibles» para la seguridad, como el transporte, la salud o las fuerzas de seguridad y policiales, los sistemas de Inteligencia Artificial deberán ser «transparentes y trazables», además de estar sometidos a la «verificación humana».
Para los que plantean menos riesgos, la Comisión contempla un sistema de «etiquetado voluntario» en caso de que apliquen normas más estrictas.
«Es importante que haya reglas pero tan importante será que haya personas detrás vigilando que se cumplen esas reglas», señalan en la Comisión Europea.
Las autoridades deberán poder poner a prueba y certificar los datos utilizados por los algoritmos, siguiendo el ejemplo de los sistemas de verificación que aplican en otros sectores como el de los cosméticos, los turismos o los juguetes.
En su propuesta de reflexión, la Comisión apunta la necesidad de contar con datos «no sesgados» para asegurarse de que la Inteligencia Artificial en áreas de mayor riesgo cumpla con el respeto de los Derechos fundamentales, por ejemplo evitando la discriminación.
En cuanto al reconocimiento facial para la identificación biométrica a distancia, que solo está autorizada en casos excepcionales, justificados y proporcionados, Bruselas quiere también que se discuta sobre las condiciones de esas excepciones y si debe haber salvaguardas.
Bruselas ha situado la transformación digital como una de sus prioridades para los próximos cinco años, con el objetivo, pero quiere poner la tecnología «al servicio de las personas», favorecer una economía «justa y competitiva» y ayudar a crear una sociedad «abierta, democrática y sostenible».
«Europa lo tiene todo para liderar la carrera del Big Data y conservar su soberanía tecnológica, liderazgo industrial y competitividad económica para beneficiar a los consumidores europeos», señala el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton.
Enfoque global
Raúl Rubio, socio responsable de tecnologías de la información y la comunicación en el despacho de abogados Baker McKenzie, destaca que la publicación de las estrategias de datos e inteligencia artificial de la Comisión de la UE «son parte de la estrategia digital de la UE y no abordan los diferentes problemas aislados, sino dentro de una estrategia para promover la transformación digital junto con otros objetivos de la UE, como la neutralidad climática».
«Tienen la intención de ayudar e impulsar el desarrollo tecnológico, pero se centran en los beneficios para las personas y el cumplimiento de los derechos fundamentales», explica.
«La estrategia de datos no solo se centra en el marco regulatorio de los datos y también destaca la necesidad de tener y desarrollar tecnologías e infraestructuras de próxima generación, así como habilidades digitales. También es interesante el enfoque sectorial promoviendo el desarrollo de espacios de datos comunes en sectores económicos estratégicos (salud, movilidad, etc.)», añade.
«En la estrategia de IA, podemos resaltar el enfoque centrado en el ser humano basado en el establecimiento de reglas y requisitos para el propósito de mejorando la confianza de los usuarios en Inteligencia Artificial. La distinción entre aplicaciones de Inteligencia Artificial de alto riesgo y no de alto riesgo también sirve para tener una guía útil para las empresas cuando implementan Inteligencia Artificial y para tratar de manera adecuada los riesgos asociados con la implementación de Inteligencia Artificial», concluye este experto.
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