¿Qué ocurrirá si el próximo 5 de abril Núñez Feijóo gana en Galicia con una campaña personal y al margen de Génova y el PP se estrella en el País Vasco, sin Alonso y con la cita pendiente en Cataluña? Esta es la pregunta que se hacían este martes muchos dirigentes del Partido Popular tras el cese fulminante de Alfonso Alonso como candidato a lehendakari y su posterior dimisión como presidente de los populares vascos.
Una decisión que interpretaban como una “patada a Feijóo en el culo de Alonso”, además de una venganza por su postura crítica con la cúpula de Génova y su adscripción al sorayismo y de la que responsabilizaban como instigador al expresidente José María Aznar, quien afirman está “intentando borrar su decisión de proponer a dedo a Rajoy como sucesor para después comprobar que Mariano tenía vida e ideas propias lo que les llevó a un enfrentamiento político y personal que el aznarismo no perdona”.
La jugada, aseguran, forma parte de la estrategia del tándem Casado-García Egea para absorber a Ciudadanos y para acabar definitivamente con todos los reductos del marianismo o sorayismo en el PP. Por ello, “como no ha podido doblegar al presidente de la Xunta para que aceptara la coalición con el partido naranja han aprovechado las negociaciones con Arrimadas para cobrarse la cabeza de un Alonso, aliado del presidente gallego, pero más débil en carisma y apoyos dentro y fuera del partido”.
Esas mismas voces populares afirman también que Casado ya habría comunicado a Alonso que no sería candidato hace tres semanas y, como compensación, le ofreció un puesto en la comunidad autónoma de Madrid. En ese momento no se anunció la decisión porque María San Gil, que era la propuesta de Aznar, no acepto ser el relevo del todavía presidente del partido en el País Vasco. Y sólo se decide hacer publico el cese en diferido una vez que el expresidente Aznar habla con Carlos Iturgaiz y consigue que acepte ser el candidato.
“A Iturgaiz le ha rehabilitado Aznar que es quien realmente manda”, añaden, y recuerdan que quien fuera responsable del PP vasco en los momentos más duros de la lucha contra ETA y Europarlamentario, apostó claramente por Soraya Sáenz de Santamaría frente a Casado. Motivo este por el que el actual presidente popular le marginó de la lista al Parlamento Europeo en los comicios de mayo de 2019.
Hoy, los datos del Euskopanel confirman que, con Alonso antes y con Iturgaiz ahora, la unión PP y Ciudadanos empeoraría sus resultados y sólo conseguiría 7 escaños, dos menos de los que tiene hoy, mientras el PNV sigue en alza a pesar de la gestión del gobierno vasco del vertedero de Zaldibar y obtendría 28 escaños, seguido de EH Bildu con 19 escaños, el PSE con 13, además de los ocho que le da a Podemos.
Si este escenario se confirma en el PP son cada vez menos que Casado “lo va a tener muy complicado” y que “tenemos Sánchez para rato” si Feijóo no lo impide o si la nefasta gestión económica no acaba autodestruyendo a un PSOE rehén del populismo podemita y sometido a las demandas e intereses de los nacionalistas vascos y los independentistas de ERC.
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